Historia de un calzado sin género

Los hombres también llevan tacones, aunque no todos de aguja como Mark Bryan

Varios participantes en la carrera de tacones del Orgullo 2019, en Madrid.

Varios participantes en la carrera de tacones del Orgullo 2019, en Madrid. / EFE / J.J. GUILLÉN

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Laura Estirado
Laura Estirado

Periodista

Especialista en Gente, Moda, Tendencias, Estilo y Redes

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"Soy bastante mayor como para recordar que en el colegio no dejaban a las niñas ponerse pantalones. Pero ahora los pantalones son una prenda sin género. ¿Por qué no pueden serlo las faldas y los tacones? Además, los hombres ya llevaban tacones antes que las mujeres, no de aguja, pero tacones", recuerda con ahínco el ingeniero mecánico Mark Bryan, nacido en Texas pero afincado en Alemania, que se ha convertido en una sensación en Instagram por ir con tacones de más de 10 centímetros a la oficina. Con más de medio millón de seguidores en las redes sociales, le llueven las ofertas en revistas y televisiones por su 'look' libre de estereotipos y por reivindicar que "la ropa y los zapatos no deberían tener género".

Pero mucho antes que él otros hombres se calzaron un buen par de taconazos. Hagamos memoria.

Dejando de lado el maquillaje, las faldas y los tacones altos son elementos de la moda que se han percibido tradicionalmente como propios del armario femenino. Para entender por qué es así hay que remontarse a mediados del siglo XIV. Hasta entonces, ambos sexos vestían muy similar en Europa, con túnicas. En esa fecha se produce un cambio, las mujeres mantienen el sayo hasta el suelo, mientras que en los hombres la túnica se fue acortando a modo de abrigo hasta dejar ver las perneras ajustadas. En los pies, comenzaron a ponerse calzado con tacones, que estilizaban las piernas a la vista.

Y así continuó la moda hasta llegar a su máximo esplendor en el Versalles de 1701. En esa fecha Luis XIV, el rey Sol, posa para el pintor Hyacinthe Rigaud, en un retrato colosal que hoy cuelga del Louvre y en los libros de Historia del Arte. Luis 'el Grande' en realidad medía 163 centímetros, que acrecentaba con una peluca bien cardada y tacones aristocráticos, como los que le aúpan en el famoso óleo, cuadrados y rojos (¡el color de los tacones que siglos después puso de moda Louboutin!).

El 'apartheid' de la moda

Hasta llegar al siglo XIX, en que la moda masculina se moderniza, se vuelve más seria, más sobria, más funcional. Mientras que la femenina exagera su lado decorativo y opulento. Como señala Olivier Burgelin en 'La comunicación de masas' (1974), de aquella época viene nuestra noción actual de la ropa por géneros. A esto le llamó el historiador el ''apartheid' de la moda'.

Por eso, desde el comienzo de la emancipación de la mujer la moda ha sido una de sus poderosas armas. Cabe recordar los años 20, y el papel de Coco Chanel, con su estética novedosa, que aportó comodidad y simplicidad al vestido de las mujeres, inspirándose en los trajes masculinos, en los obreros, los marineros, o los deportistas. El advenimiento de lo unisex se forjó en las décadas de los 60 y 70, hasta llegar a nuestros días, donde las diferencias se han ido diluyendo cada vez más. En esta premisa se apoya, precisamente, el éxito del 'influencer' de 62 años Mark Bryan. La misma que defienden cada vez más casas de moda, y que llevan por bandera muchos 'millenials'.

Por eso, desde unos años marcas como Zara, Topshop, Forever21, Jimmy Choo, Steve Madden o Aldo han aumentado sus tallas hasta la 42 y 43. El diseñador italiano de lujo Francesco Russo tiene una línea de 'stilettos' sin género disponible desde la 35 a la 45. "No es por polémica ni por política. Es simplemente una muestra de cómo la sociedad está avanzando", le dijo a 'Vogue'.

Dan fe de ello muchos personajes y artistas famosos que, independientemente de su orientación sexual, les gusta lucir tacones en celebraciones o en su día a día. Por ejemplo el cantante londinense Sam Smith, que se define como "no binario" y al cual le gusta vestir con absoluta libertad. Se atreve con todo, y, por supuesto, con los tacones. Los ha llevado en alfombras rojas, homenajes y vídeos. Son ya casi un símbolo de su imagen. Y si son rojos, mejor.

En ese mismo color los lució el actor malagueño Dani Rovira en su sonada presentación de los Goya del 2017, en la que defendió el papel de las mujeres en el cine. La intención era buena, pero acabó recibiendo más de un gorrazo por su discurso: "¿Qué por qué me pongo tacones? Pues para ponerme en vuestros zapatos. ¿Y por qué digo esto? Porque me sale de los tacones".

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En los 70, muchos cantantes y bandas, como Elton John, David Bowie o Kiss no subían al escenario sin sus enormes plataformas. Otro de los que tampoco pudo prescindir luego de ellos fue Prince. Puede que su escaso metro sesenta tuviera algo que ver pero el caso es que convirtió los tacones en una de sus señas de identidad.

Entre las nuevas generaciones también hay ejemplos que han convertido los tacones en una señal de estilo: Harry Styles, Billy Porter o Justin Bieber tienen más de un modelo en sus armarios, al igual que Jaden Smith, el joven actor y modelo hijo de Will Smith, y uno de los famosos que mejor ha sabido difuminar la barrera entre lo femenino y lo masculino.