Cariño para los mayores

Así es el “Yayagram”, la red social que usa una abuela para comunicarse con sus nietos

  • Una burgalesa de 97 años que no puede hablar por teléfono se comunica con sus siete nietos gracias a un original invento

“Yayagram”, la red social que usa la abuela de Burgos para comunicarse con su nieta de Asturias. / MIKI LÓPEZ / VÍDEO: LNE / AMOR DOMÍNGUEZ

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A. De La Fuente / A. Domínguez

Un cable, una pequeña impresora, un botón, un micrófono y ocho agujeros. Así es el “Yayagram”, el simple –en apariencia– invento del burgalés Manuel Lucio para conectar a su abuela Felisa con sus nietos. Una genialidad que facilita la comunicación de la nonagenaria, que padece problemas de audición, con su familia vía Telegram sin necesidad de enseñarle a utilizar un teléfono móvil. “Es brillante y muy cómodo. Tras muchos años podemos comunicamos con ella”, explica la ovetense María Burón, una de las nietas de la yaya, sobre las bondades del curioso ingenio, que se ha hecho viral.

Todo comenzó hace un año, con el confinamiento. Fue entonces cuando el ingeniero burgalés Manuel Lucio, primo de la ovetense María Burón, puso su cabeza a funcionar para tratar de dar con un sistema que permitiese a su abuela Felisa Romano, de 97 años, comunicarse con sus siete nietos, desperdigados por Oviedo, Burgos, Bilbao y Madrid. La empresa no era fácil: la yaya padece importantes problemas de audición que le impiden mantener una conversación telefónica y también tiene problemas de artrosis que tampoco le permiten manejar un teléfono móvil.

El resultado a tanto estrujarse el coco ha sido el “Yayagram”, una caja de madera con un botón rojo, un micrófono, ocho orificios –uno por cada nieto y otro más para comunicarse con todos a la vez– y una pequeña impresora. El funcionamiento es sencillo: como si fuera una telefonista de “Las chicas del cable”, la abuela Felisa conecta uno de los extremos del cable con el nombre del nieto al que quiere enviar su mensaje. Una vez decidido, pulsa el botón rojo mientras habla por el micrófono.

Cuando suelta el botón, este proceso, en apariencia tan analógico, consigue enviar una nota de voz que el nieto elegido recibe en su teléfono móvil a través de la aplicación de mensajería Telegram. Para contestarle, él solo tiene que escribir un mensaje de texto que, automáticamente, el “Yayagram” imprime en papel para que la abuela Felisa lo lea.

Lucio estuvo trabajando durante meses en el proyecto, hasta que hace dos semanas dio por concluido el “Yayagram”. “El primer mensaje que me envió fue para preguntarme si ya habíamos comido. Y en el primero que yo le mandé le contaba que estaba dando un paseo con los niños y le preguntaba qué tal estaba”, recuerda sobre el primer intercambio de mensajes con la abuela desde Asturias, donde Felisa también tiene una hija y dos bisnietos.

“Ha sido un cambio radical en nuestra comunicación con ella. No oye casi nada, y hasta ahora llevábamos años sin poder charlar con ella. Últimamente, nuestras conversaciones se reducían a hablar del tiempo y poco más, porque era casi imposible”, afirma Burón, sobre unas circunstancias que hoy son bien diferentes. “Ahora nuestra abuela nos envía mensajes con frecuencia y nosotros no solo podemos comunicarnos con ella, sino que además tenemos la oportunidad de dejarle mensajes bonitos que le quedan por escrito y que puede releer cuando quiera”.

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El “Yayagram” y su historia fueron publicados en Twitter por Lucio. El hilo en el que explica el funcionamiento de su invento cuenta por decenas de miles los “me gusta” y los retuits. “En cuanto vi cómo funcionaba me pareció que era algo brutal, pero jamás me imaginé que esto fuese a tener tanta trascendencia”, confiesa la nieta ovetense sobre el impacto del invento, del que la yaya Felisa es “totalmente consciente”: “Ella está encantada con todo esto”. Se lo ha contado por el “Yayagram”.