La Cruz Roja 'ficciona' su labor asistencial en una miniserie

'#Encrucijada' relata cuatro historias cortas inspiradas en experiencias de los colaboradores de la oenegé para promover el voluntariado

La serie cuenta con la participación de Jaime Banch y Ruth Díaz, entre otros, y puede verse bajo demanda en Movistar+ y en la web de Cruz Roja

Jaime Blanch y Lucía Carballo, en una escena de ’#Encrucijada’.

Jaime Blanch y Lucía Carballo, en una escena de ’#Encrucijada’.

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El imaginario colectivo asocia a la Cruz Roja a ambulancias blancas decoradas con su célebre logotipo y a escenas de socorro en catástrofes humanitarias. Sin embargo, la verdadera labor asistencial de esta entidad con más de un siglo y medio de historia desborda los límites de ese cliché y capilariza la sociedad hasta llegar a sus rincones más dolientes. También atiende a menores en situación de fracaso escolar, asiste a personas en riesgo de exclusión social y acompaña a parados en búsqueda de empleo o en trámites de solicitar el ingreso mínimo vital.

Desde la crisis del 2008, cuando empezó a ofrecer estos servicios, Cruz Roja Española ha ido lanzando diversas campañas publicitarias para explicarle al gran público su actividad social. Ahora, en plena pandemia, ha decidido hacerlo valiéndose de una fórmula novedosa vinculada al ocio más demandado en estos tiempos: las series de televisión.

Experiencias reales

A través de cuatro capítulos individuales de corta duración (el más largo dura seis minutos y medio), la miniserie ‘#Encrucijada’ retrata otras tantas situaciones basadas en el día a día de esta oenegé. Las tramas de los episodios no están relacionadas entre sí, pero todas tienen en común su vinculación a experiencias reales vividas por personas que colaboran de manera altruista con la organización.

Emilio Buale, uno de los protagonistas de la miniserie.

Precisamente, uno de los objetivos que persigue la serie es fomentar el voluntariado, cuyo día mundial se celebrará el próximo 5 de diciembre, pero su aspiración narrativa va más allá. “Queremos que el público redescubra la Cruz Roja, que es mucho más que esa entidad que actúa en las emergencias. Somos un grupo de personas que ha sabido adaptarse para atender las necesidades actuales de la sociedad”, explica Belén Viloria, directora de marca y comunicación de Cruz Roja Española.

Necesidades como las que tienen los menores que son víctimas de bullying, las personas mayores dependientes, las afectadas por la pobreza energética o las que han quedado tocadas tras padecer covid-19. Todas aparecen reflejadas en la serie, que actualmente puede verse bajo demanda en Movistar+ y en la web de Cruz Roja con subtítulos en los cuatro idiomas oficiales.

El coronavirus

Protagonizada por Jaime Blanch, Ruth Díaz, César Mateo y Lucía Caraballo, entre otros, y producida por The Mediapro Studio, la serie empezó a idearla la agencia 101 antes de la pandemia, pero el coronavirus acabó colándose en su realización –las secuencias se rodaron en cuatro días de agosto entre estrictas medidas higiénicas y de seguridad-, así como en su temática.

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De hecho, el primer capítulo, ‘Peones’, lo protagoniza una paciente que regresa a su casa deprimida tras sobrevivir al covid. La conduce un voluntario de Cruz Roja que en el camino le va contando su tragedia personal: llegó a España hace dos años en el buque Aquarius y ahora se dedica a ayudar a la gente. Su papel lo encarna el actor Emilio Buale, pero su historia no es ficticia, sino que está basada en la experiencia de Félix Sesay, refugiado de Sierra Leona que colabora con Cruz Roja desde que arribó al puerto de Valencia en junio de 2018.

“Las historias de los voluntarios que inspiran las tramas le dan credibilidad. Relatamos situaciones que podrían estar ocurriendo en nuestro vecindario sin que lo sepamos”, explica Pablo Lara, guionista de la serie, quien se entrevistó personalmente con los colaboradores de Cruz Roja en cuyas vivencias están basados los episodios. La experiencia le ha cambiado, a él también, la visión que tenía de esta entidad. “Los voluntarios no son solo esos chicos y chicas que vemos por la calle con el chaleco de la Cruz Roja. Detrás hay gente normal con una sola particularidad: han decidido dar un paso adelante para ayudar a los demás”, señala.