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El perro "estafador" que se hizo pasar por callejero para engañar a toda una ciudad

Blanqui acude a la facultad de Rosario para recibir comida, mimos, juguetes y todo lo que le quieran dar los estudiantes

Un día descubrieron no solo que tenía dueño, sino que estaba perfectamente cuidado, vacunado y alimentado

María Aragón

El perro "estafador" que se hizo pasar por callejero para engañar a toda una ciudad

Que los perros utilizan todas las artimañas posibles para reclamar comida, atención o cualquier cosa que desean ya se sabía. Que fueran capaces de engañar a toda una ciudad parecía más complicado, pero nunca hay que subestimar su poder. 

Es el caso de Blanqui, un perro 'vaca' que se ha convertido en protagonista de las redes sociales en la última semana. Alguien ha descubierto el pastel... Resulta que el animal que todos creían callejero, abandonado a su suerte y poniendo ojitos para recibir alimentos, no era tal. 

Su objetivo: la facultad de Rosario, en Argentina. Decenas y cientos de incautos que no dudaron en responder a sus necesidades gracias a su encanto. Así lo contaba MANA en Twitter.

Su cuerpo de "compartir obesidad" y la cara de comida son las claves para el engaño. Llegan a la facultad, se lo encuentran así, y es difícil resistirse:

Se hace el callejero. Actúa como si no tuviera hogar. Una galleta por aquí, un mimo por allá... Los estudiantes volcados en su cuidado como si fuera una parte más de la facultad.

Su poder de engaño es tan grande que ha cautivado incluso al profesor más duro y con fama más seria.

El perro vaca, como así le llaman por su estética, no descansa ni siquiera el fin de semana. Como buen perro callejero, acude allá donde está la gente. ¿Hay fiesta? Pues vamos de fiesta.

Por supuesto, acude a los sitios donde más partida puede sacar. La carnicería es su objetivo princial. No se mueve de ahí hasta que no obtiene su recompensa.

Pero después de todo este proceso, de aguantar cada día su carita de abandonado, de tratar que se encuentre lo más cómodo posible en un territorio hostil para los callejeros... Resulta que tenía dueño. No solo tenía dueño, sino que está perfectamente cuidado con su comida, sus vacunas, su hogar...

Tiene hasta amigos con los que compartir su día a día.

Pero como es imposible odiar al animal, por mucho que sea un estafador, siguen tratándole como el rey de la facultad.