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ROPA PARA DIFERENTES DISCAPACIDADES

Una firma de moda inclusiva sí es posible

Dos emprendedoras catalanas lanzan la firma Free Form Style

Luis Miguel Marco

José Luis, Saray, Jesús, Elena y Eulalia posan mostrando alguna de las prendas de la colección.

José Luis, Saray, Jesús, Elena y Eulalia posan mostrando alguna de las prendas de la colección. / FREE FORM STYLE

A menudo les ofrecemos lo último visto en las pasarelas internacionales. Hoy ese espacio se lo reservamos con gusto a una propuesta pionera de moda inclusiva que echa a andar en Barcelona. Y de la mano de dos mujeres, Carolina Asensio y Marina Vergès, que son primas. 
Habla la primera: «Mi hermano José Luis tiene 52 años. Hace 4 sufrió un ictus. Al principio estás por la rehabilitación, pero llegó su cumpleaños y me fijé en que siempre llevaba chandal y él no era de llevar chandal. Quise comprarle un tejano y no encontré ninguno para él». Ahí está el germen de Free Form Style. 

Tener un pierna prostética o un brazo amputado o ir en silla de ruedas no significa renunciar a vestirse como uno quiera. «Y desgraciadamente ahora un ictus o una amputación por un accidente son más habituales entre la gente joven –añade Marina, estilista que conoce bien la fauna de la moda–. «Para esas personas ponerse una simple camiseta sin ayuda es un problema. Por eso queremos que se vean coquetos y no escondan su físico. Y eso es ir más allá de sustituir las cremalleras por el velcro. Por eso hemos buscado buenos algodones traspirables, tiramos de corchetes y le damos un detalle actual, para que estén cómodos y se vean guapos, que eso sube mucho la autoestima».

Nuevos patrones

Quien lo vive de cerca, cuidadores y familiares también, lo sabe de sobras. Por ejemplo: en silla de ruedas la parte de atrás de un pantalón o de una falta debería ser más alta que la delantera porque se te baja cuando te sientas y eso incomoda. O detrás de las rodillas, al sentarse, se acumula mucho tejido, que puede producir úlceras por presión.

 «La asignatura que estaba pendiente han sido los patrones –recuerda Carolina, que tuvo que cerrar el bar de su hermano y pedir un crédito para emprender esta aventura–. «Hemos trabajado con una patronista maravillosa que se ha implicado mucho y nos hemos inventado los patrones de unas prendas muy básicas, pero pensadas y probadas, que presentamos en tres tallas».

La guerra de Vietnam

La pregunta surge sola. ¿Por qué la industria textil no es sensible a esta necesidad? «Es cuestión de tiempo. Si las ciudades se están adaptando y eliminando barreras, ¿no lo hará la ropa?. Incluso hay revistas de moda en Estados Unidos que han  dedicado portadas a personas con discapacidad funcional. 

 «En Estados Unidos van por delante –avanza Marina– por culpa de la guerra de Vietnam. Hay muchos veteranos con amputaciones y en silla de ruedas. Tommy Hilfiger, por ejemplo, ha sacado una línea adaptada, pero se vende on line y solo en Estados Unidos.Son prendas con imanes, que no es tan sano y no le sirve a quien lleve un marcapasos».

Trabajar para estas personas les ha marcado, explica Carolina. «Conocimos a una chica que le falta medio brazo, pero es capaz de pintarse las uñas mejor que yo, y en invierno se viste con abrigos que le tapan un brazo que ya no existe. ¿Qué discapacita, la persona o el abrigo».

La colección es básica y se irá ampliando. Venden on line (www.freeformstyle.com) y en la tienda del Institut Guttmann junto a Can Ruti, en Badalona. En el Instituto les han facilitado el contacto con sus modelos. «Tenemos en proyecto un par de sudaderas e incluso un traje para ejecutivo, con la camisa con abertura por detrás y los botones de delante de adorno. Todo se fabrica aquí, en el triángulo Mataró Sabadell Barcelona». ¿Y sale caro? Depende. Una camiseta con corchetes en algodón con el estampado de una sonrisa sale por 38 euros. ¿A José Luis le gustan? «Él está encantado. Pronto lo veremos desfilando».  

Temas: Moda