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En Argentina

Maca Sánchez, la mujer que lucha por un fútbol feminista

La futbolista fue despedida por su club e inició un proceso legal y mediático para que se les reconozca como profesionales

Lo hace a través de este movimiento que empodera, aunque con miedo a que sea el fin de su carrera deportiva

Mamen Hidalgo

Maca Sánchez, la mujer que lucha por un fútbol feminista

Macarena Sánchez se ha erigido como la líder del movimiento feminista dentro del fútbol argentino. A través de la búsqueda de la igualdad, lucha para que las futbolistas sean consideradan profesionales y tengan las mismas garantías y derechos laborales que en otros ámbitos. Aunque esto le cueste su propio trabajo. 

"He pensado mucho y tuve siempre muy presente que hablar te puede perjudicar", explica a El Periódico. "Muchas veces nos callamos por miedo a que nos saquen de algo que nos costó mucho, a que nos perjudique nuestra carrera deportiva. Pero poniéndolo en una balanza, el bien común de las próximas generaciones es mucho más importante que mi carrera futbolística y por eso tomé la decisión que tomé". 

La decisión fue denunciar al Club Deportivo UAI Urquiza, una de las principales potencias del fútbol femenino en Argentina, y a la Federación (AFA), para solicitar que las mujeres sean consideradas profesionales y, por tanto, exista un vínculo laboral. Lo hizo después de que este club le despidiera en enero, no pudiendo jugar en otro lugar hasta septiembre y sin ningúna indemnización por ello. 

Para Maca, como la conocen en Argentina, fue muy importante el empoderamiento que han vivido las mujeres en los últimos cuatro años. "Desde 2015 con la primera gran marcha de #NiUnaMenos contra feminicidios y travesticidios se nos dio el empujón que nos faltaba para levantar la voz, reclamar lo que nos corresponde", explica. "Fue indispensable en mi caso particular. Te da el poder, te hace ver que detrás de ti hay muchísimas mujeres que van a estar con vos y que no vas a estar sola. Es indispnesable para que hoy en día haya muchas mujeres que puedan decir las problemáticas que tenemos". 

Con su lucha, se ha colgado el cartel de líder de un fútbol "feminista y disidente", en un entorno que considera aún más machista que otros ámbitos. "El fútbol es uno de los deportes más machistas y por eso es necesario que el feminismo esté dentro. Hay una desigualdad absoluta y debemos luchar para tener los mismos beneficios que tienen los hombres. Es un ambiente muy desigual y es una cuestión de género, por eso es imprescindible que el feminismo esté en este deporte". 

Su demanda, 'Fútbol femenino profesional', se ha convertido en el modelo a seguir para numerosas personas que ahora asisten a los campos con este propósito en mente. La pasada semana, una pancarta que demandaba precisamente esto fue retirada de un campo por la policía, una muestra de lo molesta que puede ser su causa. 

Pero no solo su lucha tiene problemas, también ella personalmente. Desde que denunció esta situación, sus redes sociales se han llenado de amenazas de muerte. "Cada vez que una mujer alza la voz hay una reacción muy fuerte. Luchar contra el sistema es un cambio de paradigma y un cambio cultural. Hay muchísima gente que va a querer obstruirte y meterte palos en la rueda para no salirse de su zona de confort, que es el patriarcado. Soy consciente de que eso molesta. No es normal, no es común que una mujer te plante de esa forma. Molesta mucho pero es algo a lo que tenemos que acostumbrarnos porque va a ser siempre así hasta que haya un cambio de perspectiva". 

Pese a estas dificultades, Maca tiene claro que continuará su pelea hasta lograr esa igualdad tan deseada. "Solo pedimos derechos básicos que nos faltan como trabajadoras: remuneración acorde, tener un contrato, algo legal en lo que ampararnos, aporte jubilatorio... Son cosas que cualquier trabajadora necesita. Es indispensable  contar con las condiciones básicas, no vale solo con tener un contrato sino un conjunto de cosas", dice, mientras que recalca que no plantean—de momento—cobrar lo que Leo Messi: "Pedimos poder vivir de esto, no necesariamente salvarnos la vida a nosotras, a nuestros hijos y a nuestros nietos como pasa con el fútbol masculino".