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El contundente relato sobre cómo acabó con la homofobia en su colegio con 10 años

Una compañera le llamó "bollera" y ella le tendió una trampa en la clase con el tutor

María Aragón

El contundente relato sobre cómo acabó con la homofobia en su colegio con 10 años

La tuitera 'Queen of Poop' ha querido contar su historia personal y particular sobre cómo acabó con la homofobia en su colegio con tan solo diez años para tratar de dar ejemplo sobre lo que se debería hacer. 

En un hilo de esta red social, la joven cuenta con algo de humor cómo en quinto o sexto de primaria cumplía con todos los clichés junto a su mejor amiga. La época del maps y los colgantes de 'bff'. 

La cuestión es que ambas formaban el clásico tándem de la adolescencia, donde manda la intensidad.

Pero detrás de esta fachada había dos chicas sensibles que lloraban ante traumas como un nuevo grano.

Habían hecho prácticamente todo juntas. Sus madres también tenían cierta amistad y las liaban para acabar durmiendo juntas.  Pero no a todo el mundo le gusta ver este tipo de amistades, así que su exmejor amiga entró en juego para intentar estropear esa felicidad. La amiga que no consideraba que fuera suficientemente guay. 

Un día le explicó a esa chica en el recreo todo lo que había estado haciendo ese finde. "Para ver su cara llena de rabia pasando por toda la escala cromática", dice. 

Ante este episodio, ella y sus amigas empezaron a llamarles "bolleras". Ella colisionó porque no sabía si se refería a que comían bollos y estaban gordas. 

Su madre le explicó el significado, diciéndole que era una forma despectiva que tenían algunas personas de llamar a las lesbianas. Se encendió. Buscó con su amiga cómo vengarse. Y se les ocurrió algo "legendario".

En tutoría sacó el tema de la homosexualidad. Necesitaba poner a su examiga en evidencia.

Y le salió bien.

Consciente de que se la habían jugado, le pidió perdón antes de la intervención del tutor. Pero la expulsaron tres días del colegio, hablaron con sus padres y la obligaron a pedirles disculpas públicamente. 

No sintiéndose bien con la situación, un día llamó para hacer las paces o enterrar el tema. No quería su amistad, pero sí acabar con el mal rollo. "Me mandó con bonitas palabras a la mierda y colgó". Pero en ese entorno se acabó la homofobia.