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Visto en Facebook

La contundente carta de una madre al hombre que se quejó de su bebé en un avión

Él no paró de suspirar ante la presencia de su hija pequeña

Ella narra cómo sufrió durante el vuelo y le pide amabilidad la próxima vez: "Los necesitaremos algún día y ellos nos necesitan ahora"

María Aragón

Avión de Iberia despegando de un aeropuerto.

Avión de Iberia despegando de un aeropuerto. / EFE

El último vuelo fue una pesadilla para esta madre. Era la primera vez que viajaba sola con su bebé y se encontró lo peor que puede pasarle: un pasajero hostil. En una publicación en el Facebook de Momstrosity, esta mujer no solo narra las situaciones de incomodidad y vergüenza que le hizo sentir el hombre que estaba sentado delante de ellas, sino que lanza un poderoso mensaje para que estas situaciones no se vuelvan a repetir. 

"Al hombre del vuelo 1451", comienza. "Me di cuenta en cuanto te vi suspirar mientras mirabas a mi bebé al embarcar". Se sentaron tras él. Y nada más hacerlo, vio que el hombre no dejaba de suspirar al ver que su pequeña no paraba de reírse y jugar. "Obviamente demasiado fuerte para su gusto". 

"Me pregunté si habías tenido un mal día o era tu comportamiento normal", dice. Se preguntaba también si su mujer estaba avergonzada. O si tenía hijos. "Me pregunté muchísimas cosas sobre ti. ¿Y tú sobre nosotras?", cuestiona. "¿Te preocupaste por una madre y su hija volando solas? Estábamos muy emocionadas por la aventura, pero también muy nerviosas porque era la primera vez que viajaba con mi pequeña, en solitario". 

En la publicación cuenta cómo preparó a conciencia el viaje, buscando vuelos en los que pudieran volar los niños, empaquetando juegos y libros, descargando películas. Dándole medicamentos para que no le molestara la presión de los oídos... "Lo hice todo para mantener a mi bebé con calma. Me aseguré de que sus pequeños pies no dieran en tu asiento, pero no pude evitar que llorara en cuanto el avión despegó". 

La niña gritó, se puso nerviosa y no comió porque no quería la comida del aeropuerto. Se estaba recuperando de una sinusitis y la presión de los oídos preocupaba a su madre. Estaban agotadas. "Pero no parabas de mirarnos por encima del hombro", le reprocha. "Incluso echaste hacia atrás tu asiento", lamenta, mientras explica que pidió perdón a todo el mundo y que se sintió avergonzada por no ser "capaz de controlar" al bebé. 

Afortunadamente la azafata llegó con una pajita y un vaso para que pudiera jugar, y la niña dejó de gritar. "No pasa nada. El vuelo es duro para todos. ¡Lo estáis haciendo genial!", dijo la trabajadora, animando a la madre. De alguna manera, ambas se sintieron mejor. 

Y aquí viene el mensaje hacia quienes se quejan de los bebés en los vuelos. "¡La azafata tenía razón, lo estábamos haciendo genial. El problema no éramos nosotras, eras tú. Lo que necesitas saber es que aunque ahora los niños pueden ser terriblemente inconvenientes, van a dirigir el mundo cuando seas viejo. Pueden ser molestos, pero también brillantes. Quizás estos niños algún día descubran la cura del cáncer que arruina a tu familia. Puede que crezcan y hagan sistemas o leyes que nos beneficien a todos. Son el futuro. Son regalos para su familia, para la comunidad y para el mundo. Les necesitaremos un día, y ellos nos necesitan ahora". 

Así que pide amabilidad, un pequeño gesto o una conversación. "Necesitan saber que todo va a salir bien. Si no eres capaz de sonreír y decir 'hola', simplemente el silencio estará bien. La próxima vez espero que actúes más como la azafata, que puedas sentir esperanza y bondad en lugar de frustración. El mundo tiene suficiente negatividad. Quizás la amabilidad que ofrezcas hoy será devuelta en el futuro". 

sss