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Relata el caos en las reuniones de padres: quejas del comedor, psicología y huida para "evitar a la chupipandi"

Eugenio d'Ors cuenta con humor los detalles que suelen apreciarse en las reuniones de preescolar

María Aragón

Relata el caos en las reuniones de padres: quejas del comedor, psicología y huida para "evitar a la chupipandi"

El autor de 'cómo convertir en pesadilla el cuidado de la mascota del colegio' y 'cómo ser expulsado del grupo de whatsapp de padres' vuelve con otro gran éxito en las redes sociales.

Eugenio d'Ors, ya conocido por narrar algunas de las cosas (para)normales que le suceden como padre en el colegio, concretamente en Preescolar, ha explicado lo que ha aprendido en la última reunión. Con algo de ironía, por supuesto. 

Una cosa que le llama la atención y en la que se fija especialmente es en quién acude a estas reuniones. Ya no es una reunión de madres, sino que hay cierta variedad. Él puede que sea la excepción, "el papi", porque la madre—su mujer—prefiere "no tragarse el tostón".

Pese a que la reunión en principio es con la tutora, ahí asiste todo el que puede. Como una reunión de políticos para hacerse la foto pero sin políticos. Por estar, estaba hasta la conserje. 

Y lo que parece una reunión de políticos de repente se convierte en una reunión de vecinos. Ahí todo el mundo tiene algo que aportar, sea crítica o no. Y no os penséis que está improvisado. Todo en orden.

Hasta que se desata el drama. El drama aquí está en el comedor. A Eugenio comienza a interesarle el tema. ¿Cuál será la disputa?

Ante tanta discusión, la tutora trata de reconducir la reunión y avanzar. Pero no parece gustar eso de pasar página con lo del comedor.

De repente la reunión se convierte en un taller de manualidades. Hay que valorar los dibujos de los críos. El caos. Nadie lo pilla a la primera.

Eugenio ha entendido bastante bien lo que había que hacer y termina rápido. Lo suficiente para mirar a su alrededor y ver que cada uno estaba haciendo lo que le daba la gana.

La tutora ya tenía a la gente donde quería, encantada con la tarea y babeando con sus hijos. 

Pero es volver a nombrar el comedor y vuelve la sangre.

Porque incluso un niño dijo que en su sopa había gusanos... 

Afortunadamente la directora puso la calma y dijo que lo hablaría con la empresa. Mucha calma, por favor. 

Con esa calma empieza a hablar la psicóloga, que habla de educar en el amor. Demasiada intensidad. Y esto que lo aprovecha para sacar su manual para enseñar a educar a los pequeños. Nada fuera de lo normal.

Eugenio ya no sabe dónde meterse. ¿En serio les sorprende algo de lo que está diciendo? Se siente el bicho raro.

Y después de hora y media de charla, Eugenio se ha visto obligado a abandonar el lugar con la primera excusa que ha encontrado. Ante todo, con el objetivo de evitar a la "chupipandi".