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El espectáculo de dos señoras para no ceder su asiento a un bebé en el avión

La pareja llevaba a la niña en brazos al ser menor de dos años, pero no había mascarillas suficientes para los tres

Una azafata les pidió el cambio por seguridad, pero las propietarias de los asientos originales formaron su guerra particular

María Aragón

Un avión de la aerolínea española Iberia.

Un avión de la aerolínea española Iberia. / El Periódico

El asiento en un transporte público es el bien más preciado, y cuando se trata de un avión en el que además has procurado sentarte con tu acompañante, cualquier guerra te parece leve. 

Así se lo tomaron las dos señoras que, viendo que se les pedía ceder para la comodidad (y seguridad) de un bebé, decidieron que era mejor montar el pollo. 

El episodio lo contó la periodista Beatriz Correal con algo de dramatización y mucho humor. 

Ella contaba que la propia azafata de Iberia pidió ese cambio al comprobar las mascarillas. Una simple cuestión de seguridad, seguramente inútil pero que había que respetar. La pareja y el bebé estaban en una fila de tres asientos con un desconocido, pero en esa fila solo había tres mascarillas y en la de delante sí podían contar con cuatro. 

Pero no todo es tan fácil cuando está en juego sentarse una fila más allá o más para acá. Bien lo saben estas dos señoras, que plantearon una guerra psicológica desde el primer momento. 

No estaban teniendo en cuenta que el bebé se exponía a una muerte segura si no tenía esa mascarilla en caso de emergencia. Drama. 

La niña pasaba de todo el lío formado y decidió dormirse. Cosa de adultos, pensaría, nada que objetar ahí. 

Una de las señoras se instaló en el pasillo, sin parar de gritar que las mascarillas no eran su problema sino el de esta pareja. Que lo hubieran mirado antes, y que se separaran ellos. 

Finalmente hubo cesión, pero con pocas ganas de colaborar y muchas de reprochar. Cesión a medias, podríamos decir. 

Así que Beatriz decidió que su marido se cambiara de sitio y que la señora triunfara y se llevara el aplauso que buscaba, cual actriz de Hollywood al recoger su premio.

Aunque lo hizo con cierta desgana. 

Pero, ATENCIÓN, no iba a quedar ahí la cosa. ¿Qué se siente al tener la amenaza constante de un bebé que podría vomitar en cualquier momento? La venganza es un plato que se sirve frío... 

Por último, la prueba, la imagen exclusiva de las Thelma y Louise de la aviación.