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Drama, diversión y tipos de clientes: esto es lo que dan de sí diez años de cara al público en Barcelona

Guillem narra sus experiencias en Barcelona con clientes "locos, flipados, hipsters, turistas y ancianitas"

María Aragón

Drama, diversión y tipos de clientes: esto es lo que dan de sí diez años de cara al público en Barcelona

Guillem trabaja en una tienda de Barcelona donde, literalmente, trabaja de cara a "locos, flipados, hipsters, turistas y ancianitas". Una mezcla ecléctica que, junto a diez años de experiencia de cara al público, le han dado para hacer reír a miles de personas en las redes sociales.

Su hilo en Twitter ha sido seguido masivamente, por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. Para empezar, el contexto:

Antes de esta tienda, estuvo seis años vendiendo videojuegos y otros dos en una tienda de artículos de segunda mano, donde vendía aspiradoras, bicis robadas, joyas o cine porno. Y todo esto igual no da para libro, pero sí para un gran relato. 

Por sus manos han pasado baratijas, pero también algunos valorados en miles de euros. Aunque sea increíble. ¿Una navaja de afeitar de 1700 euros? Premio para el coleccionista mexicano. Este es el cliente derrochador. 

Pero hay un artículo que está esperando dueño, y Guillem no quiere pasar la oportunidad de vendértelo y hacerte una pregunta directa. 

Si existiesen premios a los clientes con los que divertirnos, esta mujer tendría bastantes papeletas. Las cosas claras. 

Antes de narrar sus experiencias con diferentes clientes, Guillem hace un inciso para valorar su situación en las tiendas. Durante los años que vendió videojuegos hizo cinco cursos de riesgos laborales. En el trabajo actual, rodeado de navajas y cuchillos y numerosos artículos que servirían para matar a una persona, lo único que recibió fue un "intenta no cortarte, el botiquín está en el baño". Tomó nota. 

En realidad lo más peligroso que le ha pasado puede ser esta anécdota, del día que quiso darle unos auriculares a un cliente sordo. Premio a la mayor metedura de pata. 

Volvemos a los clientes. Lo más divertido, cuando hay que recopilar datos y llega el momento del e-mail, y te susurran, con miedo a ser escuchados: "joakinelmakina69" o "pollondecuencaxxx" o cualquier cosa acabada en "http://terra.es ". Por eso hay gente con mérito, como el de la clienta sin complejos:

Tipos de clientes

Si tuviera que hacer categorías de clientes podrían salir infinitas, pero hay siete bastante claras y delimitadas en función de su experiencia: 

1) El peligroso. Mejor no saber en qué andaba metido. 

2) La señora harta de las manías de su marido.

3) El enterado. El que se cree que es experto en la materia y en realidad es que no sabe alemán. 

4) El rarito. ¿Coleccionar cortauñas?

5) El confundido. A ver quién se lo explica...

La canción para Joan:

6) El rata. El que quiere lo mejor pero en realidad no. Porque sabemos que cuando preguntas por "el mejor" en realidad estás preguntando por el que puedes pagar. 

7) El práctico.  Para qué preguntar por la garantía cuando puedes plantarte con la barra de pan y comprobar que realmente es útil lo que estás comprando.

Se fue sin recoger las migas.

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