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CONFLICTO CULINARIO

Guerra de chefs en la Torre Eiffel

El control del emblemático y selecto restaurante 'Jules Verne' enfrenta a varios de los grandes cocineros franceses

Irene Casado

Alain Ducasse, con los matriumonios Macron y Trump, en el restaurante de la Torre Eiffel Jules Verne, en el 2017.

Alain Ducasse, con los matriumonios Macron y Trump, en el restaurante de la Torre Eiffel Jules Verne, en el 2017. / SAUL LOEB

La Torre Eiffel. Difícil imaginar un escenario más idílico para acoger una cruzada entre estrellas de la gastronomía. En un bando los chefs Frédéric Anton y Thierry Marx, que acumulan cinco estrellas Michelin, en el otro frente, Alain Ducasse, con diecinueve estrellas acumuladas a lo largo de su carrera. En juego: el control del restaurante 'Jules Verne', jugoso establecimiento que funciona en su interior, a 125 metros de altura

Lejos de las cocinas, la sociedad de explotación de la Torre Eiffel (SETE), responsable de la gestión de la convocatoria de concesión, ponía fin al duelo a principios de julio decretando la victoria del tándem Fréderic Anton y Thierry Marx. El aclamado Alain Ducasse, tras diez años gestionando sus fogones, perdía así el control del 'Jules Verne' y de los diferentes puntos de restauración situados en el interior de la «dama de hierro».

Lejos de conformarse con la decisión de la SETE, Ducasse ha decidido llevar el caso a los tribunales alegando un potencial conflicto de intereses en el proceso de selección. Para concurrir a la nueva convocatoria de gestión, Alain Ducasse se presentó con la empresa restauradora Elior; por su parte, Fréderic Anton y Thierry Marx, apostaron por la firma Sodexo.

Los chefs franceses Thierry Marx (izquierda) y Frederic Anton. /  Franck FIFE / FRANCOIS GUILLOT (AFP)

En el centro del entramado aparece esta última compañía. Según el abogado de Ducasse, Frédéric Thiriez, existe un «problema de imparcialidad»: Nova Consulting, la firma de consultoría encargada de establecer las condiciones de la licitación, asesoró a Sodexo hasta junio del 2016. Así, para el magistrado, existiría un conflicto de intereses que explicaría la calificación a la baja de su cliente frente a sus dos competidores.

Ante la polémica y tras la demanda administrativa presentada por Ducasse, fuentes del organismo encargado de la gestión del monumento aseguran que «la SETE gestionó la convocatoria de concesión respetando escrupulosamente las reglas», y confían «en que esta acción judicial le sea favorable».

La justicia deberá pronunciarse la próxima semana sobre la transparencia del proceso de selección, el último recurso de Ducasse para conservar la alhaja parisina. Más allá de las imponentes vistas del "Jules Verne", del inestimable atractivo turístico de su emplazamiento o de sus populares clientes –desde Emmanuel Macron a Donald Trump, pasando por Arnold Schwarzenegger o Rihanna-, son las cifras lo que le otorgan un valor nada desdeñable.

Según los datos estimados por la prensa francesa, en el 2016 el lujoso restaurante obtuvo unos ingresos de 17 millones de euros. Sin contar los beneficios generados por la brasserie 58 Tour Eiffel –situada en el primer piso del monumento-, los diferentes puntos de venta de comida para llevar, el 'catering' de recepciones y eventos ocasionales organizados en el salón Gustave-Eiffel, o el comedor destinado a los 350 trabajadores de la SETE… En total, según los datos oficiales de la sociedad parisina, la explotación gastronómica de la «dama de hierro» se tradujo, en el 2016, en una cifra de negocios de 39,9 millones de euros.

Ante tales cifras de por medio, la cruzada entre chefs parece más que justificada. Será la justicia quien tenga la última palabra en esta acalorada disputa. De confirmarse la decisión de la SETE, Fréderic Anton y Thierry Marx tomarán las riendas del impero de acero en el verano del 2019.

Batalla después de la huelga 

La Torre Eiffel, estrella indiscutible de París, se encuentra esta semana en el centro de los focos. En pleno periodo estival, la «dama de hierro» francesa cerró sus puertas la tarde del miércoles, 1 de agosto, permaneciendo fuera de servicio hasta la mañana de este viernes. La huelga de trabajadores del emblemático monumento -descontentos por la gestión de los accesos y el deterioro del servicio-, dejaba a cientos de turistas frustrados a sus puertas. Superadas las negociaciones sindicales, el monumento de acero retoma la normalidad. Pero en su interior, otro conflicto hierve como una olla a presión: una verdadera batalla de chefs para hacerse con la concesión de su mítico restaurante 'Jules Verne'.

Temas: París

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