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Feminismo digital

Así sería la vida de las mujeres si se comportaran como los machistas

Un monólogo viral desmonta el término hembrista narrando varias situaciones en apenas un minuto

María Aragón

Una mujer muestra su dedo corazón en una manifestación convocada por el colectivo Efront-e-es, en la plaza de la República de París. 

Una mujer muestra su dedo corazón en una manifestación convocada por el colectivo Efront-e-es, en la plaza de la República de París.  / BERTRAND GUAY / AFP

Por cada comentario de una feminista en Twitter, hay un hilo de respuestas machistas. Entre las acusaciones, uno de los argumentos que ellas denuncian es que quieren ser superiores a los hombres, que solo desean una especie de venganza en lo que ellos califican de 'hembrismo'.

Un término con pocos argumentos y que la periodista Sara Lauper ha querido desmontar con un monólogo de un minuto que tiene cientos de miles de visualizaciones en FacebookInstagram y Twitter

¿Cómo sería la vida de esas hembristas que tanto nombran? Solo habría que darle la vuelta al machismo. Con mucha ironía y mucho humor, desmonta el concepto:

Lo primero que haría la hembrista al levantarse sería mear de pie. "Dejo que salga el chorro y si se mancha la taza del váter ese ya no es mi problema". Ya lo limpia su novio. 

De camino al trabajo, narra su encuentro con unos chavales de 15 años. "Están buenísimos. Le digo 'niño, niño, niño, to lo que tienes entre las piernas te lo voy a succionar y te lo voy a dejar como ratones que comen los urones: planos'. Una dura crítica irónica de los piropos machistas por la calle, de los que no se salvan las niñas. 

Se monta en el autobús y ocurre lo habitual del manspreading, pero con el pecho. "Voy con los brazos abiertos. Hombre, tengo mucha temperatura en el pecho y eso no es bueno como comprenderás que vaya con los brazos cerrados". 

Y en el trabajo, chistes y acoso. "¿Saben en qué se parecen los hombres a las botellas de cerveza? En que de cuello para arriba están vacíos". Después va al secretario y le da un toquecito en el culo. "Y me dice 'killa' y digo 'killa qué', si es que vas provocando con esos vaqueros".

Ya en casa, tiene la comida preparada. Y que no la tenga... "Y luego cuando termino de comer le echo un polvo, me da igual que él no quiera. Luego ya me acuesto toda la tarde, me voy a tomar una cervecita y hasta el día siguiente".

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