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DE ACOSADOR A ACOSADO

Un abogado amenaza a los empleados de un restaurante de Nueva York por hablar español

Schlossberg, que está convencido de que los trabajadores son simpapeles, asegura que "si yo pago para que vivan aquí, para que tengan servicio médico, lo mínimo que podrían hacer es hablar inglés"

El Periódico

Aaron Schlossberg, un abogado estadounidense, insulta a los clientes y camareros de un restaurante en Manhattan. / JP DOMINGUEZ (YOUTUBE)

De fenómeno viral por un vídeo en el que critica que empleados de un restaurante hablaran españolAaron Schlossberg ha pasado a protagonizar una pesadilla propia, en la que sus comentarios son respondidos con memes, protestas con mariachis y persecuciones por la calle.

Schlossberg, de 42 años y seguidor del presidente republicano Donald Trump -partido al que hace donaciones-, ha hecho una airada reclamación este martes por la tarde al gerente de un local de Manhattan que lo han convertido en blanco de todo un movimiento en las redes sociales que, en cuestión de horas, ha logrado identificarlo e, incluso, ha localizado su vivienda y lugar de trabajo.

En el vídeo de Schlossberg, que se ha viralizado, el abogado se quejaba ese martes, móvil en mano, y amenazaba con llamar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para que deportara a unos empleados que hablaban español.

Los medios de comunicación también han salido en tromba a defender a la comunidad latina. El tabloide neoyorquino Daily News, por ejemplo, ha resumido en su portada el clamor contra las palabras del abogado: "¡Jódete, idiota!".

La diatriba de Schlossberg ha enervado tanto a la comunidad latina que, a medida que aumentaban las visitas del vídeo, se multiplicaban las respuestas en las redes, respaldadas con una artillería de memes.

En uno de ellos se difundía la dirección de la firma del abogado y en la foto de portada aparecía este luciendo un decorado sombrero mexicano y al frente de una cantina.

Otros difundieron en la red social Twitter el teléfono de su trabajo con la invitación: "Llame a su oficina hoy para programar su consulta... En Español".

Han sido tantas las críticas que incluso el bufete de abogados Schlossberg and Umholt, cuya cuenta en Twitter es @SchlossbergLaw, ha aclarado a través de esa red social, en inglés y español, que sus oficinas legales de Schlossberg y Umholtz "no tienen relación" con Schlossberg en Nueva York.

Pero los detractores de Schlossberg también han pasado a los hechos. Los internautas han filtrado los datos de su vivienda y de su lugar de trabajo y un gurpo ha perseguido al abogado por las calles de Nueva York mientras le han pedido que se pronunciara sobre la viralización del vídeo, grabado por el marido de una de las empleadas del restaurante increpadaso.

Además, en Change.org se inició una propuesta para recoger firmas que apoyen la petición de su inhabilitación como abogado, algo que han conseguido este jueves, puesto que Hayim Grant, presidente de Corporate Suites, que administra el centro de negocios donde Schlossberg tiene la oficina alquilada, ha enviado un comunicado en el que asegura que "han finalizado" la relación contractual con él.

Otra iniciativa abrió en la plataforma gratuita una colecta de fondos en GoFundMe para contratar a unos mariachis que, gustosamente, ofrecieran una serenata al letrado. La campaña, cuyo objetivo inicial era recaudar 500 dólares, llegó rápidamente a los 1.094 dólares y se canceló, puesto que un grupo de mariachis se ofreció a hacerlo gratis. Los organizadores de esta colecta, a los que se les ha sugerido enviar un camión de tacos y hasta piñatas, han decidido no revelar ni la fecha ni la hora, para evitar acciones en contra.

Ha sido tal el revuelo causado por el vídeo que el alcalde de Nueva York Bill de Blasio ha recordado en Twitter que la diversidad es una fortaleza de Nueva York y la hace una gran ciudad. "Los 8,6 millones de personas que llaman a esta ciudad su hogar hablan más de 200 lenguas. Todos ellos son neoyorquinos y todos ellos son bienvenidos aquí", ha subrayado, aunque sin citar al destinatario de su tuit.

Y la tormenta, que parece no disiparse tan rápido como apareció en las redes, siguió a su protagonista hasta la vida real.

Este jueves, vestido con traje oscuro con corbata a rayas, un gorro de esquí negro, un maletín y cubriéndose con un paraguas de las cámaras, Schlossberg ha intentado, otra vez móvil en mano, hacerse paso mientras esquivaba a periodistas que esperaban a la salida de su casa.

Y también se ha filtrado otro vídeo en el que se ve cómo Schlossberg, con el mismo gorro y con camiseta, sale corriendo cuando ve que le están grabando.

   
   
      

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