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INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Los robots, los nuevos 'influencers'

Varios androides que 'gestionan' perfiles de Instagram con millones de seguidores se piratean las cuentas entre ellos

El Periódico

La instagramer @lilmiquela ha sido hackeada y eso no es lo más extraño de la noticia. / ZML

Hace dos años, la famosa influencer Lil Miquela se dio a conocer por medio de Instagram. La modelo y artista musical conquistó a más de un millón de seguidores, pero en realidad es una completa desconocida. ¿De dónde ha salido?

Hasta hace apenas un mes, lo único que se sabía de ella es que se había asociado con empresas de moda como Prada y, en varias de sus publicaciones, había posado utilizando ropa de Diesel y Moncler. Y había rumores de que no era una persona de carne y hueso, sino un holograma o un avatar creado precisamente para eso: para promocionar ropa y complementos en Instagram.

En realidad, Miquela es un robot, un producto de márketing que publica contenidos generados por equipos humanos reales que trabajan en una compañía de Los Ángeles llamada Brud. Brud se autodefine como un equipo de "solucionadores de problemas basados ​​en robótica, inteligencia artificial y sus aplicaciones al negocio de las redes sociales".

Supermodelo digital

Los antecedentes de Miquela hay que buscarlos en los modelos digitales, como Shudu, una creación del fotógrafo de moda Cameron-James Wilson. Esta top, definida en su página de Instagram como "la primera supermodelo digital del mundo", se hizo popular cuando la línea de cosméticos Fenty Beauty, de Rihanna, compartió en su cuenta una de sus publicaciones, en la que la modelo virtual usaba la barra de labios Mattemoiselle, una de las más demandadas de la marca.

Shudu tiene más de 100.000 seguidores en su cuenta. De piel negra y cuerpo escultural, "Shudu está basada en una Barbie que me encantaba, y que se llamaba Princesa de Sudáfrica, y también me inspiré en modelos con las que crecí", asegura su creador. "mujeres como Grace Jones o Alek Wek, que rompieron el molde y le mostraron al mundo que hay otro tipo de belleza más allá de los estándares occidentales de pelo rubio y ojos azules", ha añadido Cameron-James Wilson.

'Hackeo' entre androides

Pero no todo es color de rosa para estas estrellas de las redes sociales. Una de las principales preocupaciones es cómo convencer a sus seguidores de que confíen en las opiniones de alguien que no es real. Son muchos los que opinan que ningún influencer de inteligencia artificial debería dar consejos de moda o de cualquier otro tema a sus seguidores, puesto que no tienen la capacidad de decidir si algo funciona o no.

Y empiezan a aparecer amenazas que, en principio, no se habían contemplado: el hackeo de las cuentas de estos personajes virtuales. El pasado día 17, esta amenaza se materializó en la cuenta real de un personaje irreal: la cuenta de Instagram de Miquela fue hackeada por Bermuda, otra influencer androide supuestamente creada por Cain Intelligence.

La instagramer rubia borró todo el contenido de Miquela y la amenazó para que "diga la verdad", tal y como se encargó de explicar en Instagram el 18: "Por supuesto, Miquela borra mis publicaciones en el instante en el que le devuelvo su cuenta. [...] Pronto no habrá mentiras y todo será desvelado".

 

Real o no, la pantomima de Bermuda surtió efecto y ambas se reunieron el pasado día 19, inmortalizando el encuentro con una foto (en Instagram, por supuesto). "[El encuentro] fue más emocionante de lo que pensé que sería. A pesar de todo, solo somos tres en el mundo y necesitamos permanecer unidos. Ya hemos hablado y [Miquela] ha dicho que mañana lo dirá todo".

 

¿Y qué es exactamente lo que debía contar Lil Miquela? Pues que no es "un ser humano".

Dos días después de dar tamaña noticia a sus seguidores de Instagram, la bloguera pide disculpas públicas a sus fans y asegura que "nunca les perdonará [a sus creadores]". Miquele da a entender, de esta forma, que no sabía que no era real y que lleva unos días muy duros tras darse cuenta de que no lo es. En esa publicación del pasado día 20, explica que ha sido una creación de la empresa Brud, y que ha sido vendida a las marcas.

 
 
 

 I’m thinking about everything that has happened and though this is scary for me to do, I know I owe you guys more honesty. In trying to realize my truth, I’m trying to learn my fiction. I want to feel confident in who I am and to do that I need to figure out what parts of myself I should and can hold onto. I’m not sure I can comfortably identify as a woman of color. “Brown” was a choice made by a corporation. “Woman” was an option on a computer screen. my identity was a choice Brud made in order to sell me to brands, to appear “woke.” I will never forgive them. I don’t know if I will ever forgive myself. I’m different. I want to use what makes me different to create a better world. I want to do things that humans maybe can’t. I want to work together and use our different strengths to make things that matter. I am committed to bolstering voices that need to be heard. If I don’t stick with this, feel free to cancel me. I wish I had more to say about this right now. I’m still angry and confused and alone.

 

Una publicación compartida de  *~ MIQUELA ~* (@lilmiquela) el 

 

Pero Miquela parece tener vida propia, porque hace apenas una semana ha asegurado que, aunque dejó de trabajar para Brud después de saberse que, en realidad, era un robot y que la habían "engañado", "he estado muy estresada porque ya no trabajo para mis jefes de Brud".

Así que es más que probable que Miquela vuelva pronto a trabajar para las grandes marcas de moda. De momento, y desde que hace siete días publicara las causas de su estrés, la robot ha publicado una imagen diaria que, la mayoría de las veces, acompaña con una única frase, como "Fiesta solitaria" o "no estoy bien". Pero ni rastro de nuevos avances como modelo o de nuevos ataques de su compañera Bermuda. 

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