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La incineración ecológica

La alternativa a los malos humos del crematorio tradicional coge fuerza

La mezcla de hidróxido de potasio y agua a altas temperaturas reduce un cadáver en pocas horas

LUIS BENAVIDES / BARCELONA

La incineración ecológica

BRADSHAW FUNERAL

Ni entierro ni incineración. Existe una tercera vía para abandonar este mundo, cada vez más popular en algunos estados de Estados Unidos y unas pocas provincias de Canadá. Se trata de la llamada ‘incineración verde’. Esta alternativa está basada en la hidrólisis alcalina, consistente en disolver el cuerpo en un cilindro con una solución líquida a más de 170º. Esta opción se ha ganado la etiqueta ‘ecofriendly’ porque no necesita recursos naturales (como la madera del ataúd, en el caso del entierro) y tampoco emite gases contaminantes (produce ocho veces menos CO2 que la cremación con un tercio de la energía).

La idea de disolver un cadáver en un líquido puede resultar familiar porque aparece en algunas películas y series como ‘Breaking Bad’, donde el protagonista y sus alumnos se deshacen de varios cadáveres con un extraño líquido. Como curiosidad, la solución empleada por White y sus compinches a base de ácido flurohídrico no funcionaría en la realidad, según demostraron en el programa ‘Los cazadores de mitos’ (Discovery Channel). La hidrólisis alcalina requiere exactamente hidróxido de potasio a altas temperaturas.

La mezcla de  hidróxido de potasio y agua a más de 160 grados es capaz de reducir el cuerpo al esqueleto en pocas horas. “La hidrólisis alcalina es el proceso natural que experimenta el cuerpo enterrado. Aquí hemos creado las condiciones ideales para que pase mucho  más rápido”, explica el biólogo y químico Jason Bradshaw, gerente de Bradshaw Funeral, una funeraria estadounidense que ofrece esta alternativa.

Muchas de las personas que eligen ser sumergidas en esta solución encuentran en la inmersión una opción mucho más amable y reconfortante que las llamas del crematorio, e incluso les recuerda al momento del bautismo, de manera que cierran el círculo de la vida, según explica William Kremer en su reportaje para la cadena británica BBC.

TRES HORAS

La máquina empleada necesita unas tres horas para disolver todo el cuerpo. A excepción de los  huesos, así como los implantes, reducidos a cenizas en una bandeja de metal.  El residuo líquido es un fertilizante excelente, según los partidarios de la ‘incineración verde’, y puede volver al ciclo del agua (las bacterias y los parásitos han sido eliminados en el proceso). Los familiares, como en las cremaciones tradicionales, podrán conservar una urna con los restos pulverizados.  

Esta alternativa no ha llegado a España. “En nuestro país no existe ningún horno crematorio de estas características porque, para empezar, primero debería haber un cambio legislativo.  Ahora mismo no estaría permitido este tipo de cremación líquida”, explica Josep Ventura, portavoz de Panasef, la asociación nacional de servicios funerarios. “No se puede descartar nada, sobre todo si realmente puede generar menos costes para el medio ambiente, pero todavía no está demostrado que el líquido resultante sea totalmente inocuo. Debería estudiarse muy bien cómo se gestiona ese residuo”, añade el portavoz.   

Temas: Funerarias