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RECETAS FÁCILES

New York Cheesecake, perfecto!

Este postre es un gran clásico de la pastelería norteamericana

MONTSE COMESAÑA

El New York Cheesecake es un gran clásico del pastel de queso de la pastelería norteamericana y su gran peculiaridad es que el resultado final  debe quedar totalmente nivelado desde los extremos hasta el centro con la misma altura.

Para que sea perfecto es muy importante tener mucha paciencia porque lleva muchas horas de espera antes de se pueda degustar, pero su sabor y textura bien valen la espera. 

INGREDIENTES A TEMPERATURA AMBIENTE

190 g Galletas Spéculoos o Digestive

50 g Mantequilla derretida

700 g Queso Philadelphia

240 g Crema de leche al 35% materia grasa

200 g Azúcar

4 Huevos (L)

30 g Harina de maíz o Maicena

2 cucharadas de té de esencia de vainilla

2 cucharadas de té de zumo de limón

Ralladura de limón

Un molde desmoldable de 22 cm

PREPARACIÓN

Preparar el molde untado con mantequilla y colocar una base de papel de horno. Espolvorear azúcar sobre la mantequilla en el molde.

Triturar las galletas con un robot o a mano, mezclarlas con la mantequilla derretida.

Repartir las migas de galleta sobre el fondo del molde, alisar con una cuchara y subir una pared de galletas que llegue hasta la mitad de altura del molde. Dejar enfriar en la nevera.

Calentar el horno a 200 grados, con calor arriba y abajo. Colocar un cazo con agua en el fondo del horno para que nos produzca vapor cuando se hornee el pastel.

En un bol batir la crema de queso hasta que el batido esté homogéneo, similar a la nata batida.

A partir de este momento todos los ingredientes no deben batirse en exceso ya que no hay que crear aire en la masa.

Introducir la crema de leche y el azúcar. Mezclar hasta que esté incorporado, no batir en exceso.

Agregar la vainilla, el zumo y la ralladura de limón. Remover hasta incorporar.

Tamizar sobre la masa la harina de maíz o maicena. Mezclar con cuidado.

Batir los huevos como si fuera para hacer tortilla.

Incorporar a la masa poco a poco batiendo suavemente hasta incorporar por completo.

Introducir con mucho cuidado la masa sobre la base del molde, para que la galleta no se esparza y se mezcle con el batido.

Colocar el molde sobre una bandeja o colocar papel de aluminio alrededor para que los posibles líquidos que puedan soltar no vayan al fondo del horno y se queme.

Hornear durante unos 15 minutos a 200 grados, con calor solo abajo, sin ventilador.  Pasado el tiempo seguir horneando a 125 grados entre hora y media y dos horas. Ha de quedar cocido pero en el centro se mueva como un flan.

AHORA, A ESPERAR

No sacar del horno y con el horno apagado dejar enfriar por completo entre 3 y 8 horas.

Pasado este tiempo lo introducimos en la nevera tapado con film transparente entre 8 horas y 24 horas, puede estar incluso 48 horas.

Después de este tiempo se puede desmoldar, colocar un recipiente bajo la base y abrir el aro con cuidado.

Para darle la vuelta, colocar film transparente y una base y dar la vuelta, entonces ya se puede colocar la bandeja de presentación y girar de nuevo el pastel.

Se puede decorar con una capa de mermelada de frambuesa o arándanos sobre el pastel o simplemente de acompañamiento cuando se corte la ración.

Para cortar el pastel es aconsejable mojar el cuchillo en agua caliente y limpiar cada vez que se haga otro corte.

Guardar en la nevera bien tapado, así puede aguantar bien, bien una semana.

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