23 sep 2020

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UN ANIVERSARIO BAJO LA LUPA

Michael Douglas y Sharon Stone, 25 años de 'Instinto básico'

El antes y el después en la vida de los intérpretes de una película mítica en el cine de los años 90

Juan Manuel Freire

En el centro, sendas escenas de ’Instinto básico’ (1992). Michael Douglas (izquierda) y Sharon Stone, en la actualidad.

En el centro, sendas escenas de ’Instinto básico’ (1992). Michael Douglas (izquierda) y Sharon Stone, en la actualidad.

Esta semana se han cumplido 25 años del estreno de ‘Instinto básico’, un clásico del thriller moderno, algo más que un cruce de piernas sin ropa interior. Desde entonces, las carreras y trayectorias personales de su fogosa pareja central han sido cualquier salvo rectilíneas. A continuación, un pequeño repaso a los agitados últimos cuartos de siglo en las vidas de Douglas y Stone. 

MICHAEL DOUGLAS, MEJOR CUANTO MÁS OSCURO

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Las comparaciones son odiosas, sobre todo si quieres ser actor y tu padre se llama Kirk Douglas. Pero, como mínimo, había que intentarlo. El joven Michael alcanzó fama como el poli principiante de la serie 'Las calles de San Francisco', pero todavía más como productor de 'Alguien voló sobre el nido del cuco'; tanta reputación logró en este otro oficio que nadie parecía quererle para actuar. Así que él mismo se produjo películas en las que aparecer.

Todo cambió en 1987: en un solo año, en cuestión de meses, se estrenaron 'Atracción fatal' y 'Wall Street', y había nacido el actor destinado a representar durante largo tiempo todos los más bajos instintos de la masculinidad: el egoísmo, la codicia, la obediencia a las pulsiones sexuales… Cuando era un buen tipo, como en las aventuras de Jack Colton, era bueno, pero cuando era malo, o como mínimo, un tipo algo turbulento, Douglas era mejor.

TRILOGÍA SEXUAL

'Atracción fatal' fue el primer volumen de lo que el propio actor llama “la trilogía sexual”: vinieron después 'Instinto básico' y la mucho peor que las otras dos 'Acoso', con Demi Moore. Ésta última la rodó dos años después de ingresar en rehabilitación por, según los medios, adicción al sexo, aunque él ha insistido en que sus problemas fueron el agotamiento y el alcoholismo. También dejó huella con 'Un día de furia' (1993).

La vida parecía confundirse con la ficción, igual que el juego se mezclaba con la realidad en la fascinante 'The game'. Pero cuando Douglas parecía destinado a hacer siempre de hombre más oscuro que la noche, nos mostró una cara algo más amable en 'Jóvenes prodigiosos' y 'Traffic', como profesor universitario y juez conservador de Ohio.

Esa primera década de los dosmiles no fue, sin embargo, todo lo brillante que podía esperarse tras dos películas como esas: llegaron después comedias olvidables y 'thrillers' no mucho mejores, en algún caso simples vehículos para su lucimiento.

Pero lo peor estaba por llegar, y no era una mala película, sino el tumor del tamaño de una nuez que un doctor de Montreal le encontró en la base de la lengua. Era un cáncer de lengua en fase cuatro, que podía estar causado, según Douglas informó, por el sexo oral. Aquellos comentarios no beneficiaron exactamente a su matrimonio con Catherine Zeta-Jones, que sufrió una dura crisis en el verano del 2013, pero luego se recompuso.

La enfermedad no le paró. A pesar de recibir tratamiento, no dudó en visitar las teles para promover la segunda parte de Wall Street y Un hombre solitario. La industria pareció recordar al gran actor al que no daban los papeles importantes, y pronto deslumbraba como el Liberace de 'Behind the Candelabra'. Hasta hoy mismo, el actor no da signos de desfallecimiento

SHARON STONE, NO SOLO REINA DE LA BELLEZA

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Antes de su personaje en 'Instinto básico', Sharon Stone había pasado algo desapercibida, si exceptuamos un trabajo anterior con el director Paul Verhoeven: 'Desafío total'. “Es curioso –dijo en el Mirror hace unos años–, pero nunca supe que era sexi o podía ser guapa hasta que vi Instinto básico y me chocó ver lo guapa que me sacaron”.

En vista de la resonancia adquirida con aquella película, ella misma se prestó a seguir explorando su lado sexual en 'Sliver' (Acosada) o después, con Silvester Stallone, 'El profesional'. Decisiones que parecían dar la razón a quienes creían su estrellato producto de la imagen antes que del talento. Scorsese vino a desmentir esa idea sacando lo mejor de Stone en una obra maestra: 'Casino'. 

Otros intentos de Stone de demostrar que no era solo físico fueron menos afortunados, así en el terreno dramático ('Condenada') como en el cómico ('La musa', del por otro lado casi siempre brillante Albert Brooks). Mientras su carrera hacía aguas, buscaba refugio en la religión: primero la Cienciología y después el budismo, este al parecer de la mano de Richard Gere.

Esta vía, al parecer, la alcanzó tras superar una hemorragia cerebral casi fatal en el 2001. Se recuperó en parte gracias a la medicación y en parte, según parece, la sanación espiritual. No escogió el mejor título para regresar (Catwoman), pero después hizo películas independientes interesantes como 'Flores rotas' y 'Bobby'. La tentación de un buen talón le llevó a aceptar 'Instinto básico 2'. Adicción al riesgo, sin Douglas y sin éxito.

A principios de esta década compartía cartel de nuevo con Woody Allen en 'Aprendiz' de gigoló. El director neoyorquino fue quien le había ofrecido, en 1980, su primer papel de cine: la “chica guapa en el tren” de 'Memories'.

Han seguido muchos papeles secundarios, en películas poco vistas, y una serie de televisión tan efímera como 'Agent X'. Pero aún hay esperanza para su carrera. Está en el cartel de 'The disaster artist', dirigida y protagonizada por James Franco sobre el rodaje de uno de los peores filmes de la historia: 'The room'.

FANTASÍA Y REALIDAD

Todo podría ir bien, sobre todo si Stone –casada y divorciada con el periodista Phil Brosntein (editor del San Francisco Chronicle)–, ahora que parece dedicarse más a sus hijos adoptados que a las películas, se mantiene alejada de su tendencia a la declaración dudosa.

A finales de la década pasada, todas sus labores humanitarias se olvidaron de golpe cuando declaró que el terremoto de Sichuan podía ser una cuestión de “karma” por cómo los chinos trataban a los tibetanos. Algunas cadenas de cine de China prohibieron sus películas y Christian Dior retiró del país sus anuncios con la actriz..

Hace tiempo también que no trata de hacerse pasar por dueña de un coeficiente de 154 puntos y miembro de la MENSA (la asociación internacional de superdotados), algo que aseguró sin ser cierto.