El plátano de sombra de Barcelona, ¿amigo o enemigo?

Presente en muchas ciudades españolas y europeas, absorbe grandes dosis de contaminación y provoca el 25% de las alergias por polen de los catalanes

Dos parejas descansan en unos bancos a la sombra de un plátano, en Barcelona.

Dos parejas descansan en unos bancos a la sombra de un plátano, en Barcelona. / GUILLERMO MOLINER

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Vega S. Sánchez
Vega S. Sánchez

Periodista

Especialista en animales, plantas y curiosidades

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El plátano o plátano de sombra es desde hace dos siglos el árbol más habitual en las calles de Barcelona, donde hay algo más de 47.000 ejemplares, y de prácticamente todas las grandes ciudades de España y Europa. La especie, cuyo nombre científico es 'Platanus x hispanica' o 'Platanus x acerifolia', es un híbrido originario del cruce entre el Platanus occidentalis y el Platanus orientalis.

El plátano es una especie que se viene plantando desde el siglo XVII en muchas ciudades de Europa: su rápido crecimiento y gran porte hacen de ella una especie ideal para plantarla en grandes avenidas y calles anchas. Además, "es una de las especies con mayor potencial de absorción de CO2, junto con otras que también tenemos plantadas en la ciudad de Barcelona como puede ser la melia", apuntan técnicos del comisionado de Ecología del Ajuntament de Barcelona. Aunque solo es uno de los muchos beneficios que aporta, porque también regula la humedad y la temperatura, da sombra y amortigua el ruido, "tolera las podas drásticas, la pavimentación cubriendo sus raíces y la contaminación atmosférica", indica Teresa del Río, doctora en biología especializada en ecofisiología vegetal.

ALERGIA POR POLEN

Como cualquier otra especie, el plátano tiene su ciclo biológico, que varía cada año según las condiciones meteorológicas. Sin embargo, en Barcelona poliniza a mediados de marzo y hasta finales de abril, y provoca el 25% de las alergias por polen.

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Desde 1992, siguiendo las directrices del Plan de Diversificación de Especies del Ayuntamiento de Barcelona, muchos de los plátanos que fallecen ya no son sustituidos por nuevos plátanos. Así se evita tener un excesivo monocultivo "que podría significar un riesgo importante frente a la aparición de cualquier patología infecciosa, sea una plaga o una enfermedad que podría provocar la afectación o la muerte de casi todo el arbolado de la ciudad", apuntan los especialistas.

Sin embargo, y contra lo que podría parecer, no se plantea la eliminación total del plátano, sino un equilibrio entre las diferentes especies sin vulnerar la identidad de los espacios. Por este motivo se conservará en muchas calles y zonas donde el plátano es el árbol identitario, como la Gran Via o la Rambla. Sin embargo, está claro que en pocas décadas, como pronostican algunos, el aspecto de las calles barcelonesas será muy diferente.