CUENTA ATRÁS PARA LAS CRUCIALES ELECCIONES EUROPEAS DEL 25 DE MAYO

La hora de Europa

El voto determinará la orientación política y la sensibilidad social de la Comisión Europea

Las normas que vota la Eurocámara rigen la vida cotidiana de los ciudadanos de la UE

Diez ciudadanos europeos residentes en Barcelona hablan de su visión de Europa. / MÒNICA TUDELA

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ELISEO OLIVERAS

Las elecciones europeas del próximo 25 de mayo son decisivas para los ciudadanos españoles y son tan importantes como las elecciones nacionales. Aunque el Parlamento Europeo pueda parecer una entidad lejana, las normas que aprueba marcan la vida cotidiana de los ciudadanos de todos los países europeos, desde los derechos de los clientes frente a los bancos hasta el coste por usar el teléfono móvil en el extranjero, quién debe pagar la factura de las quiebras bancarias, las emisiones de gases de los coches, los derechos de los internautas, el contenido de las etiquetas de los alimentos y la regulación de los cigarrillos electrónicos, por citar solo unos ejemplos.

Estas elecciones, además, resultan especiales porque son las primeras tras la reforma del Tratado de la Unión Europea (UE) que ha ampliado enormemente los poderes de la Eurocámara y porque permitirán que los ciudadanos juzguen con sus votos las duras políticas de ajustes y recortes impuestas por la Comisión Europea a los diferentes países para superar la crisis de la eurozona.

El nuevo Parlamento Europeo contará con 751 diputados, de los cuales 54 corresponderán a España. Alemania es el país con más escaños (96) y Estonia, Luxemburgo, Malta y Chipre son los países con menos (6).

DEFINIR LA POLÍTICA ECONÓMICA / La primera decisión política que deberán adoptar los eurodiputados será precisamente elegir al presidente de la Comisión Europea para los próximos cinco años. Esta elección determinará la orientación política y la sensibilidad social del Ejecutivo comunitario.

El candidato a presidente de la Comisión Europea es propuesto por los líderes de la UE, pero su nombramiento requiere la aprobación del Parlamento Europeo por una mayoría de como mínimo la mitad más uno de los 751 eurodiputados. Una vez elegido, el presidente selecciona al resto de miembros de la Comisión Europea (uno por país) y distribuye las responsabilidades que les corresponderán a cada uno.

La Eurocámara, después de someter a examen a cada comisario, tiene que aprobar el nombramiento de la Comisión Europea en su conjunto. El suspenso de varios comisarios en el examen parlamentario ha obligado en varias ocasiones a cambiar de forma precipitada los candidatos para asegurarse la indispensable aprobación de los eurodiputados.

Barroso, que ya se había distinguido por ser el anfitrión de la  cumbre de las Azores de marzo del 2003 donde se decidió la invasión de Irak y  por la pésima herencia económica que dejó en Portugal, fue uno de los adalides  de la desregulación financiera que propició la crisis del 2008.

ABUSOS /  Fue el Parlamento Europeo quien impuso a la Comisión Europea la elaboración de  la primera regulación para poner coto a los abusos de las agencias de  calificación de activos (rating) en la manipulación de la deuda pública ante la  negativa de Barroso y su equipo a hacerlo. La primera normativa presentada a  regañadientes fue tan floja que ha habido que mejorarla en tres reformas  sucesivas porque el Ejecutivo comunitario sigue dominado por el pensamiento  económico neoliberal.

Además, toda la legislación de regulación financiera y  bancaria que se ha aprobado desde el inicio de la crisis ha tenido que ser  endurecida de forma muy significativa por la Eurocámara debido a los suaves y  laxas que eran las propuestas legislativas iniciales elaboradas por la Comisión  Europea de Barroso.

Los candidatos a presidir la nueva Comisión Europea  (2014-2019) por parte de los principales partidos políticos europeos son el  exprimer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker, por el Partido Popular  Europeo (PPE); el actual presidente de la Eurocámara, el alemán Martin Schulz,  por el Partido Socialista Europeo (PSE); el exprimer ministro belga Guy  Verhofstadt por el Partido Liberal Europeo (ALDE); la eurodiputada alemana Ska  Keller y el eurodiputado francés José Bové conjuntamente por los Verdes y el  diputado griego Alexis Tsipras por el Partido de la Izquierda Europea. Juncker y  Schulz son los candidatos con más posibilidades.

El último sondeo de esta  semana con datos de toda la UE da una ligera ventaja al grupo popular, que  corrige la ventaja que mantenía hasta ahora el grupo socialista. El reparto de  escaños según este último sondeo es: populares, 219 (29,16% de los votos),  socialistas, 204 (27,16%), liberales, 61 (8,12%), izquierda, 51 (6,79%), verdes,  45 (5,99%), conservadores euroescépticos, 42 (5,59%), soberanistas y  antieuropeístas, 26 (3,46%). Otras fuerzas políticas que no forman parte de los  grupos parlamentarios actuales (incluidos otros partidos conservadores y  populistas y la extrema derecha), 103 (13,71%).

Los líderes de la UE deberán  elegir por mayoría cualificada al candidato a presidir la Comisión Europea  durante la cumbre del 26 y 27 de junio en Bruselas, teniendo en cuenta el  resultado de las elecciones y que sea capaz de aglutinar el respaldo de una  coalición de grupos parlamentarios que le aseguren el voto secreto de un mínimo  de 376 eurodiputados (mayoría absoluta).

Esta crucial votación se producirá  en la sesión plenaria de la Eurocámara en Estrasburgo del 14 al 17 de julio. En  el caso de que el candidato no obtuviera la mayoría requerida, los líderes de  los Veintiocho deberán proponer otro candidato. 

ABSTENCIÓN / Uno de los  principales problemas de las elecciones europeas es el riesgo de una baja  participación ante el creciente malestar ciudadano por las políticas de la  Comisión Europea y la UE durante la crisis y el distanciamiento de la gente.  Esta baja participación y el desencanto de la población podría favorecer un  aumento significativo de la representación en la Eurocámara de los partidos  populistas y de la extrema derecha. Los últimos sondeos estiman que los  euroescépticos, los populistas y la extrema derecha acumularán alrededor del 20%  de los escaños y de los votos.

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La posibilidad de creación de un grupo  parlamentario de extrema derecha en la nueva Eurocámara no resultará fácil, a  pesar de los buenos pronósticos electorales del Front National francés, ya que  el reglamento de la institución exige un mínimo de 25 diputados procedentes de  al menos siete países distintos.

La líder del Front National, Marine Le Pen,  ya tiene un acuerdo con el populista Partido de la Libertad holandés (PVV), de  Geert Wilders, para crear un grupo antieuropeísta y soberanista y mantiene  negociaciones con la Liga Norte italiana, el Partido de la Libertad Austriaco  (FPO), el Vlaams Belang (Interés Flamenco) belga y los Demócratas Suecos.