Los comicios al Parlamento Europeo

Inevitable fracaso en la cita europea

Los catalanes debemos acudir juntos a las elecciones del 2014 para explicar a la UE a qué aspiramos

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Max Vives-Fierro
Max Vives-Fierro

Director de la Fundació Catalunya Europa

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Es muy probable que las elecciones al Parlamento Europeo previstas para mayo del 2014 vuelvan a ser unos comicios con baja participación y poco debate de corte europeo. Así, el desinterés en la UE como ente político, e incluso la animadversión derivada de la crisis, se puede ver reflejada no solo en la baja participación, sino también en la entrada en ese Parlamento de partidos demagogos y con proyectos de renacionalización. Es también previsible que el debate estatal gire alrededor de temas nacionales, en la tónica de otras elecciones, sin entrar a debatir auténticamente asuntos que afectan a todos los europeos .

Acción, Reacción, Decisión  es el lema de la campaña de Parlamento Europeo para la información y concienciación ciudadana, con el intento de captar la atención del elector, intento fallido si tenemos en cuenta el éxito que tuvo la presentación de la campaña en Barcelona.

PERO EL CONTEXTO de las próximas elecciones es ligeramente diferente, y no solo por la crisis. Esta vez, derivado de la implementación del Tratado de Lisboa, el Parlamento Europeo elegirá al presidente/a de la Comisión Europea y, en consecuencia, la agenda política de la institución. El impacto de estas medidas está por ver, y puede ser elevado.

Hoy por hoy, los ciudadanos europeos queremos más; queremos más democracia, instituciones más eficientes, entender cómo y quién legisla y cómo se desarrolla un proyecto de mejora de nuestra sociedad. Si bien la Unión Europea avanza en esta dirección, lo hace a un ritmo mucho menor de lo deseado. El Tratado de la Unión Europea ( TUE ) y el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea ( TFUE ) son un conjunto enrevesado de artículos a los que se debe añadir un tercer cuerpo normativo : la Carta de Derechos Fundamentales. Las instituciones europeas son demasiadas y con funciones confusas. El presupuesto comunitario sigue siendo ínfimo y las políticas exterior y de seguridad común no existen, ya que cada Estado sigue actuando individualmente.

Los mecanismos de democratización son mínimos. En primer lugar, con los cambios añadidos, la Comisión Europea tendrá perfil político y fijará la agenda política desde su capacidad para impulsar el procedimiento legislativo (artículo 289 del TFUE). Es cierto que el Parlamento y el Consejo colegislarán después pero, de momento, la Comisión, un órgano no elegido democráticamente, sigue teniendo mucho peso. En la vertiente participativa, la iniciativa legislativa ciudadana recientemente creada para motivar la participación de europeos no prospera.

La UE sigue estando en una dinámica de Estados y no de ciudadanos. El año del ciudadano europeo ha servido tan solo para hacer programas de comunicación e intentos de conectar con la ciudadanía, pero los ciudadanos reaccionarán solo con un verdadero cambio del sistema. La ciudadanía europea quiere un Parlamento Europeo potente, con capacidad de decidir, un verdadero organismo supranacional para desarrollar las políticas que nacionalmente o regionalmente desbordan a los estados, y mientras esto no suceda no convencerán a la ciudadanía con campañas superficiales, vacías de contenido político. Es necesario, por encima de todo, un proyecto europeo que convenza a la ciudadanía. Cambios institucionales aislados, por dramáticos que sean, tampoco tendrán los resultados esperados.

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Es por ello que estas elecciones europeas en Catalunya tienen que servir para algo más que para una parafernalia democrática. Los catalanes tienen que demostrar que  que quieren más Europa y una UE más democrática. Es necesario que las elecciones sirvan para discutir del proyecto europeo de raíz.

HAY QUE EXPLICAR que en Catalunya, a día de hoy, año 2013, existe una voluntad colectiva importante e ignorada. Como pueblo de Europa, queremos que se nos escuche y queremos votar. Por ello, estas elecciones son la oportunidad de presentarnos unidos con la firme convicción de que esto servirá para construir un verdadero ente político europeo para desarrollar las mejores políticas sociales, económicas y medioambientales en todo el territorio común, y donde se respetarán las voluntades de los pueblos y de los ciudadanos europeos en un contexto globalizado. Queremos más democracia, más Parlamento y menos intergubernamentalismo europeo. Tenemos que conseguir que estas elecciones no vuelvan a ser un fracaso. Que en Catalunya haya mucha más participación. Debemos presentarnos unidos y explicar cuál es la Europa que queremos. Ir unidos #juntsaeuropa, para explicar las políticas que han de mejorar nuestro futuro catalán y europeo y el de las futuras generaciones.