"MATCH-BALL" ANTE ESLOVAQUIA

España se asoma al precipicio

Luis Enrique, preocupado durante el partido contra Polonia en La Cartuja de Sevilla.

Luis Enrique, preocupado durante el partido contra Polonia en La Cartuja de Sevilla. / @SeFutbol

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Marcos López
Marcos López

Periodista

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Anda España desorientada, sometida a una situación de estrés que ni podía imaginar cuando arrancaba la Eurocopa. Tenía inicialmente un camino sencillo (Suecia, Polonia, Eslovaquia), jugando, además, en su refugio de Sevilla, aunque La Cartuja nada tiene que ver con los tradicionales hogares cálidos que suponía visitar el Sánchez Pizjuán o el Benito Villamarín.

De pronto, todo ha cambiado tras dos empates decepcionantes. Ni una semana ha pasado en esa selección, discutida por muchas razones, empezando por Luis Enrique, un técnico antipático a los ojos del centro del país y más, sobre todo, cuando prescindió de Sergio Ramos, el faro de España, y dejó a La Roja sin ningún jugador madridista en el grupo.

"Será un match-ball contra Eslovaquia. O ganas o te vas fuera, hemos tenido poca fluidez en la circulación", dijo inquieto el técnico, asumiendo que la selección entró en cuenta regresiva, abrumada, además, por el impacto del penalti fallado primero por Gerard Moreno (lo estrelló en el poste derecho, el primero que yerra tras 14 anotados con el Villarreal) y el rechace posterior de Morata a las nubes.

El juego de España se ha apagado y encogido de tal manera que se encienden todas las alarmas sobre su futuro en el torneo

El juego, ilusionante en la primera mitad del frustrante empate con Suecia, se ha ido apagando de tal manera que ahora, cinco días más tarde, con otra desconcertante igualada ante Polonia todo son preguntas sin respuestas. La selección chuta como nadie, pero no acierta. Son dos partidos, dos puntos de seis posibles y solo un gol en 180 minutos. Si se amplía al amistoso con Portugal, el drama ofensivo es aún mayor. Un tanto en 270 minutos.

Los jugadores de la selección se conjuran antes de empezar el partido contra Polonia en Sevilla.

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Está entre las cinco que más dispara de la Eurocopa, figurando, por supuesto, en el furgón de cola de la eficacia. Ese debate, que se arrastraba desde el Mundial-2018 de Rusia, entonces con hegemonía blanca (hasta seis madridistas, incluido el añorado Iago Aspas, ausente ahora), se ha agravado ahora.

Hasta 28 disparos ha firmado 'La Roja' en dos partidos. Pero solo 10 a puerta y queda un gol como triste balance de su ineficacia

Pero el problema es que el gol ya no es el único problema para Luis Enrique, quien se marchó el sábado por la noche de La Cartuja mucho más preocupado que tras el estreno con los suecos. Inquieto el técnico porque España no domina las áreas. Se sabía que necesitaba producir mucho para marcar.

Morata se abraza a Luis Enrique tras marcar el 1-0 a Polonia en La Cartuja.

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Lo que se desconocía es que los rivales, sin generar demasiado, someten a dificultades extremas a la inusual defensa diseñada por el asturiano, con dos zurdos (Laporte y Pau Torres) en el eje, escoltado por un lateral postizo, Marcos Llorente, al que se limita su campo de acción, acostumbrado como está en el Atlético a ser un alma libre.

Luis Enrique da instrucciones a Jordi Alba justo después de marcar Morata el 1-0 a Polonia.

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Vuelve Busquets

Hasta 28 disparos ha hecho España en sus dos partidos en la Eurocopa. Y tan solo 10 han ido a puerta. Justo el 50% de esos disparos (14) han salido fuera, lo que revela la preocupante falta de puntería de una selección que ha usado, curiosamente, a todos sus delanteros, probando Luis Enrique prácticamente casi todas las combinaciones posibles.

Con doble nueve ante Polonia empezó (Gerard Moreno y Morata juntos) y sin nueve terminó el asturiano con un trío (Ferran Torres, Oyárzabal y Sarabia) donde no se adivinaba, ni de lejos, la figura de un goleador. Adama Traoré, el jugador con más regate y desequilibrio de los 24 citados por Luis Enrique, es el único que aún no debutó en el torneo.

Luis Enrique no logra dar fiabilidad a su grupo, que paga la inexperiencia unido, además, a su falta de oficio

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El técnico ha agitado, sin éxito, el centro del campo y el ataque para recobrar la eficacia. Solo Pedri, un joven de 18 años que la temporada pasada estaba en Segunda con Las Palmas, ha completado los 180 minutos. Pero no da Luis Enrique con la conexión adecuada para reactivar a una selección que proyecta poca alma, inexperta como es y falta de oficio porque ocho, por ejemplo, de los 11 titulares ante Polonia debutan en un torneo de esta exigencia física, futbolística y, sobre todo, anímica.

El miércoles regresará Busquets para liderar un grupo donde se pone el foco en la criba inicial de Luis Enrique y ahora también en la gestión de los partidos que hace con cambios que no cambian para bien a su equipo. En ese astuto empujón de Lewandowski a Laporte, justo antes del gol polaco, se resume la falta de picardía de una España que lleva el miedo en el rostro. Se asoma angustiada al precipicio.