DÍA LIBRE PARA LA SELECCIÓN

España se limpia la mente

Luis Enrique, en un entrenamiento de la selección española en Las Rozas (Madrid).

Luis Enrique, en un entrenamiento de la selección española en Las Rozas (Madrid). / @SeFutbol

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Marcos López
Marcos López

Periodista

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No corrió este miércoles el balón por la ciudad deportiva de Las Rozas. Luis Enrique no solo concedió día libre a la selección sino que se subió al autocar junto a los jugadores, el resto del staff y trabajadores para comer juntos en un restaurante de Torrelodones (Madrid). Una manera de escapar de la rutina que invade a España tras casi dos semanas de preparación, con un estresante debut ante Suecia, donde el buen juego inicial no halló, sin embargo, la recompensa final por la falta de gol.

Quiso Luis Enrique limpiar la mente de sus futbolistas, que se asoman el sábado al mismo escenario de La Cartuja, quien sabe si con mejor césped, obligados a derrotar a Polonia para no complicarse la vida en esta Eurocopa que deja muchas puertas abiertas para llegar a octavos de fina. Aunque se necesiten, como es obvio, marcar goles, algo que no ha conseguido ‘La Roja’ en los dos últimos partidos: (0-0 contra Portugal y 0-0 ante Suecia).

Descanso activo

Más allá de entrevistas individualizadas de algunos futbolistas, la actividad se detuvo en Las Rozas con esa jornada de descanso activo. Esa jornada para reflexionar sobre el viejo problema ofensivo que sacude a este grupo, como ya ocurrió también con Vicente del Bosque en el Mundial 2014 y la Eurocopa-2016, los dos últimos grandes torneos en los que España desapareció muy pronto del escenario.

De ahí que el trabajo de Luis Enrique sea tan importante en el plano psicológico como en el futbolístico, necesitado de encontrar atajos para recuperar el gol. Acompañado como ha estado siempre de Joaquín Valdés, el psicólogo con el que ya trabajó en Roma, Barcelona y Vigo, el asturiano quiere que su renovado grupo de jugadores no sientan dañada la autoestima perdida por ese frustrante empate inicial.

Sabe el seleccionador que maneja una selección extraordinariamente joven. Y no solo por la edad (Pedro, con 18 años, es el ejemplo más rotundo de esa regeneración) sino por su poca experiencia en torneos de este nivel. Solo basta mirar el once inicial por el que apostó Luis Enrique ante Suecia: Unai Simón, en la portería, con solo siete internacionalidades. Llorente (5), Pau Torres (8), Laporte (1) acompañaban al más experto en el césped de La Cartuja: el capitán Jordi Alba, con 73 encuentros vistiendo la zamarra de ‘La Roja’.

Intenta el técnico fortalecer a una selección tierna, en proceso de construcción, que vive su primer gran torneo

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En el centro del campo solo Koke, con 50 partidos, puede presumir de recorrido internacional importante ante Rodri (21) o el novel Pedri (4). Y en la delantera, tan cuestionada porque tuvo oportunidad pero no liquidó ninguna con eficacia, Morata, que acaba de renovar su cesión a la Juventus hasta el 2022, suma casi el doble de encuentros con la selección (40) que sus dos socios: Ferran Torres (11) y Dani Olmo (también 11).

Jóvenes que viven su primera gran experiencia en un torneo de estas dimensiones, a los que Luis Enrique, también debutante como seleccionador en citas así, intenta mantener al margen del ruido. El almuerzo en sí no era lo importante. Lo trascendente, como no para de recordar el técnico, es fortalecer a un grupo tierno, en proceso de construcción, que se estrelló con los viejos fantasmas, sintiéndose abandonada por el gol.