La 'playlist' de la Euro

El grupo que renunció a la fama por un partido de cuarta división

Half Man Half Biscuit (Nigel Blackwell, el primero por la izquierda), en el banquillo en los años 80.

Half Man Half Biscuit (Nigel Blackwell, el primero por la izquierda), en el banquillo en los años 80.

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Rafael Tapounet
Rafael Tapounet

Periodista

Especialista en música, cine, libros, fútbol, críquet y subculturas

Escribe desde Barcelona

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Cuando planteamos la serie ‘La ‘playlist’ de la Euro’ en vísperas del inicio de la competición, la condición previa pactada con la sección de Deportes era seleccionar unas cuantas canciones con temática balompédica de grupos y solistas europeos y emplearlas como pretexto para explicar historias de fútbol. Porque eso, el fútbol, era lo que verdaderamente importaba aquí, de manera que los comentarios sobre la música y los intérpretes debían quedar relegados a un simple párrafo de transición, preferiblemente corto. Así lo acordamos y así lo hemos cumplido. Hasta hoy.

En esta última entrega de la serie vamos a subvertir un poco las reglas para honrar a la banda de pop que más y mejor le ha cantado al fútbol. La que lo ha hecho con más insistencia, más perspicacia y más sentido del humor (además de tener el mejor nombre de grupo de la historia). Hablamos de Half Man Half Biscuit. Mitad Hombre Mitad Galleta. La leyenda ‘indie’ de Birkenhead.

El día de partido es sagrado

Antes de formar la banda, en 1984, Nigel Blackwell, cantante, guitarrista y principal compositor, era un hincha del Tranmere Rovers FC que dedicaba casi todo su tiempo a ver partidos de las categorías inferiores y a editar un fanzine sobre balompié llamado ‘Left for Wakeley Gage’ (el tal Wakeley Gage era un altísimo defensa que jugaba en el Northampton Town, en la cuarta división inglesa). Como se ve, ya desde los inicios, en Half Man Half Biscuit el fútbol estaba antes que la música, y así ha seguido siendo en los más de 35 años de vida del grupo, que siempre se ha negado a dar conciertos los viernes porque ese es el día en que juega sus partidos el Tranmere Rovers (de este modo evita coincidir con sus poderosos vecinos Liverpool y Everton). 

Esta última norma se mantuvo incluso el día de 1986 en que la banda recibió una invitación para participar en el popular programa musical ‘The Tube’, de Channel 4, con una audiencia estimada de varios millones de personas. Los responsables de la emisión llegaron a poner a disposición de los músicos un helicóptero para que pudieran ver al menos la segunda parte del choque que enfrentaba al Tranmere y el Scunthorpe (hablamos de un encuentro de cuarta división jugado ante 1.417 espectadores), pero Nigel Blackwell y los suyos consideraron que perderse la primera mitad era un sacrificio excesivo y declinaron la oferta.  

El extenso cancionero de Half Man Half Biscuit, un grupo obesionado con las formas que tiene la clase trabajadora británica de lidiar con el tedio de la existencia cotidiana, está literalmente plagado de referencias futbolísticas. Son tantas que no cabrían ni en dos artículos como este. Así que bastará con citar, a modo de pincelada, los títulos de algunas de sus composiciones: cosas como ‘Los muertos no necesitan abonos de temporada’, ‘Matemáticamente salvado’, ‘Hasta a los hombres con el corazón de acero (les gusta ver a un perro en el terreno de juego)’ o ese clásico menor del pop alternativo titulado ‘Todo lo que quiero para Navidad es el Dukla de Praga con la segunda equipación’, una lúcida exploración de las obsesiones adolescentes y los conflictos de clase que se pueden esconder tras una partida de Subbuteo.

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Y, por supuesto, también la canción que hemos elegido para echar el cierre a esta ‘playlist’ de la Euro: ‘The Referee’s Alphabet’ (‘El abecedario del árbitro’). Un hilarante recorrido por algunos de los clichés más arraigados en el mundo del fútbol (“la X representa el beso sarcástico plantado en mi frente por un central portugués de tez oscura al que acabo de expulsar”) que funciona, al mismo tiempo, como un bonito homenaje a la siempre denostada figura del colegiado. “¿No sería divertido que los árbitros llevaran pistola?”. Genios.