LA FINAL DE LA EUROCOPA 2021

Southgate limpia su pasado

El seleccionador mete a Inglaterra en la final 25 años después de fallar el penalti decisivo que impidió jugar la de la Eurocopa-96

Gareth Southgate suelta toda su alegría al final del partido ante Dinamarca.

Gareth Southgate suelta toda su alegría al final del partido ante Dinamarca. / Nick Potts / Dpa

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Joan Domènech
Joan Domènech

Periodista

Especialista en Fútbol, Barça, Deportes.

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Ocho finales a dos, cinco títulos a uno. Los números y la tradición convierten a Italia en la favorita al título, pero poco va a intervenir la historia sobre el césped de Wembley, la casa de Inglaterra, el hogar en el que conquistó el único título del palmarés (el Mundial de 1966) y donde jugará la segunda final de su historia. Un episodio inolvidable en el año del Brexit.

Más apropiado que nunca era el abuso del adjetivo "histórico" en los diarios británicos, en dura competencia con el juego que daba el término «finally» en los titulares por su significado: finalmente o por fin. Desesperante y larga ha sido la espera. Frustrante y acomplejante, incluso.

La secuencia del penalti (1). Maehle se desentiende tras haber tocado a Sterling.

/ Laurence Griffiths

Acabó una larga demora de 55 años para optar a un título, después de cuatro semifinales perdidas desde entonces, dos de Mundial (1990 y 2018) y dos de Eurocopa (1968 y 1996), las cuatro en la prórroga, una frente a Italia (1968). "Disfrútenlo, no sabemos cuándo volverá a pasar", subrayó el Daily Mail.

La secuencia del penalti (2). Jensen corre junto a Sterling, que ya se cae.

/ Laurence Griffiths

Un técnico resarcido

Tenía razón Gareth Southgate en la víspera antes de afrontar el duelo contra Dinamarca: ganar era más un desafío que una obligación. Total, ya se había escapado una semifinal en Wembley: la de 1996 frente a Alemania, en los penaltis. Después de once aciertos de los lanzadores, falló Southgate.

 

La secuencia del penalti (3). Jensen (24) y Kjaer (4) Vestergaard (3) eluden la polémica. Foden (20) reclama.

/ Laurence Griffiths

El actual seleccionador, antes de la gesta de meter a Inglaterra en una final, consiguió otra, más pequeñita pero influyente: que la selección superara una tanda de penaltis tras seis episodios adversos. Fue en el Mundial-2018 de Rusia, con lo que el técnico (Watford, 3 de septiembre de 1970) en tres años, se ha resarcido de aquella desgracia que protagonizó.

El estado de alegría generalizado relegó a dimensiones más reducidas asuntos sombríos, como el detonante de la victoria: el sospechoso penalti provocado por Raheem Sterling, apellido que invitaba a jugar con la palabra «stealing» («robo»). No se denunció esta vez que el extremo simulara o exagerara ni se le afeó que cayera con tanta facilidad al sentir el contacto con Maehle. 

La secuencia del penalti (4). Sterling yace en el suelo. El árbitro Makkelie observa la escena. 

/ Paul Ellis

Y Verratti, feliz 

Los seleccionados italianos siguieron desde su concentración de Coverciano (cerca de Florencia), la semifinal que revelaría el nombre de su contendiente. "Estoy feliz de poderme medir con un gran equipo como Inglaterra en un estadio tan prestigioso como Wembley", dijo Marco Verratti. Tenía motivos para desear a los pross: ante Inglaterra debutó con la selección italiana (2012) y ante Inglaterra debutó en un Mundial (2014).

La secuencia del penalti (y 5). Makkelie señala la falta. Los daneses protestan, los ingleses lo celebran.

/ Paul Ellis

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Marco Verratti / Centrocampista de Italia

No le importaba jugar en campo contrario ni que el ambiente vaya a ser más enardecido. La UEFA abrió un expediente a la Federación Inglesa por el uso de punteros láser y encendido de bengalas de los supporters y por los pitos al himno danés.