La 'playlist' de la Euro

Fumando en el váter con Carlo Ancelotti

  • Canción: 'Hübner'

  • Intérprete: Calcutta

  • País: Italia

Dario Hübner celebra un gol con la camiseta del Piacenza en 2002.

Dario Hübner celebra un gol con la camiseta del Piacenza en 2002. / Grazia Neri (Getty Images)

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Rafael Tapounet
Rafael Tapounet

Periodista

Especialista en música, cine, libros, fútbol, críquet y subculturas

Escribe desde Barcelona

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Llegamos al fútbol atraídos por el magnetismo sobrenatural de las grandes estrellas (Cruyff, Maradona, Messi…) y nos quedamos atrapados en él por historias como la del italiano Dario Hübner, el hombre que dijo no a la Premier League para estar cerca del bar que regentaba su esposa.

Futbolista de eclosión muy tardía (cuando alcanzó la mayoría de edad tuvo que empezar a trabajar en una fábrica de ventanas de aluminio), Hübner pasó por una larga serie de equipos de divisiones inferiores (Pievigina, Pergolettese, Fano, Cesena) antes de recalar en la Serie A con los 30 años ya cumplidos y una merecida reputación de delantero impetuoso y goleador que le valió el apodo de ‘Bisonte’ (o ‘Tatanka’, que viene a significar lo mismo pero en lengua sioux).

Después de haber sido el máximo anotador de la Serie C1 (con el Fano) y de la Serie B (con el Cesena), fue reclutado por el  Brescia. En las filas del club lombardo, hizo ostentación de su afición a la ‘grappa’ y el tabaco, compartió vestuario con Andrea Pirlo, Roberto Baggio y un tal Pep Guardiola y atrajo la atención de varios equipos de la Premier League que, al término de la temporada 2000-2001, le hicieron llegar ofertas de esas que no parece sensato rechazar. Hübner lo hizo y prefirió irse al recién ascendido Piacenza porque quedaba a solo media hora de Crema, donde su mujer acababa de abrir un bar.

En su primera temporada en el Piacenza, con 35 años, el 'Bisonte' marcó 24 goles y se proclamó ‘capocannoniere’ de la Serie A, empatado con el ‘juventino’ David Trezeguet. Interesado en su posible incorporación, el Milan le invitó aquel verano a unirse al equipo en una gira americana. Y allí tuvo lugar una escena que ha adquirido estatus de leyenda menor en el fútbol italiano y que define acaso como ninguna otra la trayectoria y la personalidad de Dario Hübner.

El ritual de la media parte

Sucedió en el descanso de un encuentro contra la selección de Ecuador. Carlo Ancelotti, entrenador de los ‘rossoneri’, buscaba sin éxito al ‘Bisonte’ en el vestuario y uno de sus jugadores le dijo que estaba en el baño. Ancelotti abrió la puerta y se encontró a Hübner sentado en la taza del váter con un cigarrillo en una mano y una lata de cerveza en la otra. Cuando el técnico le pidió explicaciones y le recordó que estaba en juego su fichaje por el todopoderoso Milan, el jugador le respondió con toda tranquilidad que llevaba años haciendo ese mismo ritual en la media parte de los partidos y que, por otra parte, no tenía el menor interés en cambiar de club y solo había aceptado participar en la gira para ver si el Piacenza le mejoraba el contrato. Y a renglón seguido le alargó el paquete de Marlboro a ‘Carletto’ y le preguntó si quería uno.

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“Para mí, Hübner es un héroe romántico que siempre ha elegido la vida”, explica Edoardo D’Erme, cantautor de Latina que se esconde bajo el nombre artístico de Calcutta y que en 2018 incluyó en su elepé ‘Evergreen’ una canción titulada con el apellido del exfutbolista. Una composición, explica, “sobre la importancia de mantenerse en contacto con las personas y las cosas que verdaderamente importan”. Un bonito homenaje a un jugador que, en palabras del expresidente del Brescia Luigi Corioni, “sin la ‘grappa’ y los cigarrillos habría podido ser el número uno”. Él prefirió, en cambio, ser Dario Hübner. Y no le ha ido nada mal.