DE TENERIFE A WEMBLEY

Jack Grealish, el 'Peaky Blinder' que enloquece a Inglaterra y amenaza a Alemania

El extremo de Birmingham, codiciado por los dos equipos de Manchester, ya no solo es noticia por sus correrías nocturnas sino también por su juego, afilado como una cuchilla

  • De amanecer borracho tirado en una calle de Tenerife a buscar un hueco en el once inglés que se medirá a Alemania este martes en Wembley

Jack Grealish.

Jack Grealish. / REUTERS / CARL RECINE

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Roger Pascual
Roger Pascual

Periodista

Especialista en fútbol, baloncesto, balonmano

Escribe desde Barcelona

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Nacido en las calles de Birmingham (cuna de los Peaky Blinders), indisciplinado, borracho y pendenciero en su juventud pero también leal, creativo y con el carácter (y hasta el peinado y acento) de Tommy Shelby, no es de extrañar que a Jack Grealish, la sensación de la Premier, se le emparente con la magnética familia de gángsters.

La vida del capitán del Aston Villa está plagada de historias de película. Hace seis años aparecieron fotos suyas inhalando óxido de nitrógeno y durmiendo borracho en la calle de Tenerife. Le prometió a su entrenador, Tim Sherwood, que no volvería a pasar pero al año siguiente volvía a las andadas. Su siguiente técnico le mandó al filial después de que le pillaran de fiesta tras una sonada derrota contra el Everton. "Jack Grealish tiene que centrarse dentro y fuera del campo y rodearse de las personas indicadas", tuiteó el dueño del Aston Villa después de que le pillaran de nuevo, esta vez en una farra que se fue de madre hasta que tuvo que ponerle fin la policía entrada la madrugada.

Imagen promocional de la serie 'Peaky Blinders'.


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Su historia podría ser una de tantos talentos que se perdieron entre las brumas de noche y alcohol. Sus primeros pasos como profesional en el Aston Villa la verdad es que eran para darse a la bebida, ya que perdió los 16 primeros partidos que jugó con el primer equipo y bajó a Segunda tras acabar último de la Premier en 2016. Pese a que su carácter despertaba dudas, su talento no pasaba desapercibido y tenía ofertas para seguir en la Premier. Pero él no estaba dispuesto a dejar el club de sus colores. Ni ese año ni los tres siguiente en los que los 'villanos' tardaron en volver a la élite con él al frente de las operaciones. En 2019, el año en el que lograron el ascenso, demostró que había madurado en el derbi local con el Birmingham. Un aficionado rival, con gorra y actitud digna de Peaky Blinder, le pegó un puñetazo por la espalda. Lejos de revolverse, Grealish respondió con un golazo con sus botas de la suerte, con las que logró un par de meses después el ascenso pese a estar hechas polvo, casi destrozadas.

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Aunque volviera a salir en los tabloides por saltarse en el confinamiento por el covid dos veces (estrellando su coche en una de las escapadas), ahora también es portada por sus correrías dentro del campo. Si la temporada pasada el Manchester United ofreció 82 millones de euros fútbol el City ahora está dispuesto a desembolsar 116 por este talentoso extremo que, tras jugar un ratito ante Escocia, ya hizo una exhibición ante Croacia, demostrando por qué es el jugador de moda en la Premier: un diestro que despliega su mayor potencial a pie cambiado, tirando desde la izquierda diagonales y pases afilados como cuchillas.

Seis años después de renunciar a jugar con Irlanda y de despertarse sobre el asfalto de Tenerife espera saltar este martes al césped de Wembley (18.00) con los tres leones en el pecho para tumbar a Alemania y meterse en los cuartos por orden de los Peaky Blinders.