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Una Eurocopa de miedo

Esto empieza con un susto en 'la Roja' y otro en 'les Bleus'. De Gea y Payet, protagonistas

ELOY CARRASCO

Ha empezado una Eurocopa de miedo. En pleno e imponente despliegue de seguridad que procura que todo transcurra sin dramas, la bomba, valga la expresión, se coló de una manera insospechada. El vestuario de 'la Roja' se comió de postre un torbellino debido a las graves acusaciones que implican a David de Gea, portero candidato a ser el titular de la selección, a Iker Muniain y a Isco Alarcón.

En lo concerniente al equipo español, el nombre del día es De Gea, un muchacho que aparenta ser el yerno ideal, con una buena carrera, una respetable posición en el tremebundo mundo del fútbol y una prometida famosa -más que él, si apuramos- y también triunfadora en su gremio; algo parecido a una novia de España. La policía y la justicia dirán, pero la pedrada ya ha caído en el estanque de don Vicente y habrán de verse las repercusiones en el ánimo de sus futbolistas.

LAS CONGOJAS DE FRANCIA

A Francia, 'les Bleus', las congojas se le han notado de otra manera en el debut. Inmolado Benzema por sus fechorías, parecía que su sustituto Giroud necesitaría 30 remates para meter un gol, pero lo logró al quinto o sexto solamente. Y en esas aparece Evra, hombre de Dios, con la mili que usted tiene, y mete la pata, literalmente. Tanto que hasta el juez se olvidó del arbitraje de amiguete. Evra tiene un punto cenizo en su largo historial. Debe de ser el único que ha perdido tres finales de la Champions con otros tantos equipos (Mónaco, Manchester  United y Juve).

El niño bonito del estreno, sustituido por Deschamps en herética decisión, no fue Pogba. El niño bonito fue Payet

O sea que la Eurocopa ha empezado con un susto para Francia; hasta su técnico, el cabal Deschamps, ha sufrido un ataque de pánico y ha quitado a Pogba en herética decisión. El niño bonito del torneo se fue mascando maldiciones, pero el niño bonito del estreno no era él. El niño bonito era Payet.

Suelen ser difíciles los primeros partidos. Y malos. Ya nadie se acuerda, pero el Grecia-Polonia que abrió la Eurocopa-2012 fue un horror. La lección del duelo inaugural es que hay que ser pacientes. Cuando rondan por el campo futbolistas como Payet, vale la pena resistir. Queda un mes para la final, pasará volando.

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