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España, la utopía del campeón

'La Roja' inicia la defensa de la corona en busca de un triplete histórico convulsionada por la acusación a De Gea

Marcos López

Los jugadores de la selección española, durante un entrenamiento en la isla de Ré.

Los jugadores de la selección española, durante un entrenamiento en la isla de Ré. / AFP / PIERRE-PHILIPPE MARCOU

Paró Vicente del Bosque el entrenamiento. Y vino corriendo desde una esquina del complejo deportivo de Saint Martin de Ré donde trabaja la selección española. Con gesto enérgico, pero sin gritar, reclamó «orden» a su equipo. Estaba La Roja realizando un rondo gigante con la pelota como vehículo comunicativo cuando el técnico salmantino, de quien no se sabe aún si se irá acabada esta Eurocopa o prolongará su recorrido hasta Rusia-2018, ordenó detener la pelota. Quería enfatizar la idea original (nada original de España) para defender con más vehemencia que nunca el título conquistado en Ucrania hace cuatro años. España juega a partir del lunes (15.00 horas, en Toulouse, contra la República Checa) en busca de una utopía.

Pero todo quedó sepultado por el seísmo provocado por la investigación a De Gea en relación con un caso de abusos sexuales, según reveló Eldiario.es. A De Gea, llamado a ser el portero titular de la selección en esta Eurocopa, a Muniain, a Isco y a Javi Martínez cuando compartían la selección sub-21. Esa noticia sacudió las entrañas de España y rompió la calma que se había instalado desde el pasado miércoles en la Ile de Ré. El paraíso se convirtió, de repente, en un infierno, sobre todo para De Gea, el único de los internacionales implicados que figura entre los 23 elegidos por Del Bosque, pero también para el grupo, obligado ahora el seleccionador a tender puentes para reconstruir la armonía en busca de conquistar una utopía.

Utopía  porque nadie ha encadenado tres Eurocopas consecutivas como haría la selección de Vicente del Bosque si el próximo 10 de julio besara el trofeo en Saint Denis, el estadio donde el Barça de Rijkaard acabó en el 2006 con la sequía de Copas de Europa. Utopía porque se enfrenta a la campeona del mundo (la Alemania de Löw) y utopía, a la vez, porque Francia cree haber hallado la senda que pisó en 1984, cuando el balón se burló de Arconada en el Parque de los Príncipes parisino tras la falta lanzada por Platini.

EN BUSCA DEL 9

Además, España, por un ineludible motivo generacional, ha perdido la esencia de lo que fue en estas dos últimas Eurocopas (ni rastro de Puyol, ya retirado; tampoco de Xavi, en Catar; de Villa, en EEUU, ni de Xabi Alonso, aún en la elite con el Bayern), pero mantiene la idea básica. Y eso es un tesoro. Perdidos esos referentes y zarandeada por el estrepitoso fracaso de Brasil-2014 donde perdió de manera terrible su corona mundial en la primera fase, Del Bosque ha completado una transición tranquila.

Por mucho que se discuta la lista de 23 jugadores, el seleccionador ha elaborado un grupo sólido, donde curiosamente solo se admiten debates en dos puestos del once inicial, estratégicamente valiosos: el portero y el delantero centro. O sea, el origen y final de cualquier equipo. El tiempo pasa para todos, incluido Casillas. Y De Gea, ese chico espigado, solvente y fiable que se ha adueñado de Old Trafford, hace meses que estaba llamando a la puerta de Iker. Ahora, sin embargo, todo ha cambiado. Quizá sean Casillas y 10 más. Quizá.

INIESTA Y BUSQUETS, AL MANDO

Disfrutando ya Villa de los rascacielos de Nueva York y de su nueva vida americana, España sigue sin dar con el delantero que empaquete con goles la extraordinaria producción de juego que tiene. Ha probado jugadores de todo tipo y pelaje (por Diego Costa Del Bosque comprometió hasta el sistema de la selección en Brasil hace dos años), pero ninguno ha sido tan rentable como el Guaje, recostado en la banda izquierda para firmar tantos que le dieron a España un Mundial. Ni tampoco tan profundo y venenoso como Fernando Torres, el autor del tanto que cambió el signo de la España perdedora. Aquel gol a Alemania en la Eurocopa del 2008 con Luis como arquitecto del paso de la furia al toque inició la hoja de ruta hacia el paraíso, solo interrumpido por el paréntesis brasileño. Morata es el favorito. Es joven (23 años), inexperto (debuta en un gran torneo), pero ofrece más recursos que Aduriz (35 años).

Del Bosque no solo tiene la idea (dominar los partidos a través del balón), sino líderes para ejecutarla (Iniesta ilumina, Busquets ordena), pero se ha roto el estanque del sosiego en la isla.  Se busca portero tranquilo y nueve decisivo. Casi nada.

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