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    El primer rival de la selección española

    Italia se agarra al 'catenaccio'

    Prandelli renuncia a su filosofía ofensiva y planea alinear una defensa de cinco para contrarrestar la magia de España

    Raúl Paniagua

    A España le esperan dos duras pruebas contra la versión más genuina del catenaccio. Una ya la conocía de antemano, la del duelo contra la Irlanda del viejo Giovanni Trapattoni, que defiende con orgullo su apuesta conservadora. La otra no debería sorprender por el nombre del rival, una Italia que siempre se ha movido mejor en la trinchera que en el frente. Pero Cesare Prandelli, el seleccionador de la azzurra, había renovado la cara de los transalpinos. Sin ser un emblema del fútbol ofensivo, sí había logrado una buena mezcla de músculo y talento. Pero las buenas intenciones no valen en las grandes citas. Italia volverá a sus orígenes.

    Cuando fue presentado en septiembre del 2010 como sustituto de Marcello Lippi, Prandelli empezó su discurso diciendo que su primera meta era dotar a Italia de una nueva identidad. Admirador de Pep Guardiola y del juego del Barça, el técnico implantó un 4-3-1-2, un sistema al que se ha mantenido fiel hasta la cita ante España. En ese dibujo, el trío del centro del campo, formado habitualmente por Pirlo, De Rossi y Marchisio, garantizaba el toque y la posesión. La escenografía ha cambiado.

    DE ROSSI, DE CENTRAL / Las bajas y la obsesión por frenar la creatividad de España han llevado al seleccionador a tomar esta medida. También la derrota en el último amistoso ante Rusia (3-0). Aunque en Italia se enmascara el sistema como un 3-5-2, la realidad es que se trata de una defensa de cinco de manual. «Nos ha sorprendido este regreso a la caverna, pero Italia siempre tendrá un ADN defensivo. Si el resultado es bueno, todo será perfecto», explicaba ayer Michele, un periodista de Milán.

    Nadie disfruta tanto hablando de sistemas y tácticas como los italianos. Pueden estar horas y horas dibujando sistemas, cambiando piezas y maquinando las mejores combinaciones para llegar al éxito. Del escándalo de las apuestas comentan menos. Ahora solo interesa el balón. El primer movimiento importante es la posición de Daniele de Rossi, que abandonará el pivote para situarse entre los centrales. No es una posición nueva para el futbolista del Roma. Luis Enrique ya lo utilizó en el eje de la defensa esta temporada. No es su posición natural pero se adapta bien por su buena colocación.

    De Rossi, uno de los pilares del combinado azulado, ensalzó el estilo de La Roja, a la que definió como «la mejor selección del mundo». Entre sus jugadores, hay uno que le impresiona especialmente. «Xavi me enamora. Es mi futbolista favorito. Llevo cuatro o cinco años disfrutando con su juego, también con Iniesta y Sergio Busquets, que está infravalorado, pero es un campeón».

    MOTTA ENTRA EN ESCENA / En ese repliegue defensivo, un jugador ganará un protagonismo inesperado. Thiago Motta, que empezaba como teórico suplente, fortalecerá la medular y dejará en el banquillo a un hombre creativo como Montolivo. «Solo vale ganar, no importa el juego bonito», proclamó el exazulgrana, que no ha hablado con ninguno de sus excompañeros en el Barça. El pivote italo-brasileño, formado en La Masia, milita ahora en el Paris Saint Germain después de pasar por el Barça, el Atlético, el Génova y el Inter de Milán.

    Sin Barzgali, que no jugará hoy por lesión, Prandelli pierde un pilar clave de la Juventus, que ganó el scudetto con tres centrales. Mantiene a Chielini y Bonucci, uno de los investigados en el escándalo de las apuestas. Ambos acompañarán a De Rossi. En el lateral derecho, el técnico medita jugar con Maggio (Nápoles) o Abate (Milan). El izquierdo será para Balzaretti (Palermo). Arriba, Cassano y Balotelli son fijos, con Pirlo como jefe de las operaciones. El cerebro de la Juventus es básico.

    EL RECUERDO DEL 2008 / Aunque Italia ganó a España en el último amistoso, la memoria se traslada a los cuartos de final de la Eurocopa anterior. La Roja venció en los penaltis en un choque que cambió para siempre su historia. De Rossi falló uno de los lanzamientos. «España ha mejorado mucho desde ese partido en Viena. La suerte no nos acompañó. Estoy seguro de que si hubiésemos ganado esa tanda, habríamos levantado el trofeo».

    Los italianos reconocen que el nivel de su selección no es el idóneo para conquistar el título. Saben que mañana no serán los favoritos, pero se marcan el reto de las semifinales en un torneo que solo han ganado una vez. En Gdansk se medirán los dos últimos campeones del mundo. «España ha encontrado la fórmula del éxito. Nosotros estamos en ello, en volver. Pero no nos entregaremos. Eso nunca», concluye De Rossi.

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