OBJETIVO 2030:
Frenar la sobreproducción
de la moda de usar y tirar
OBJETIVO 2030:
Frenar la sobreproducción
de la moda de usar y tirar
El fast fashion ha convertido la industria de la moda en uno de los mayores contaminantes del planeta. Europa se propone reducir su impacto en el medio ambiente y que "todos los textiles sean duraderos y reciclabes" a finales de esta década. Se impone un cambio de modelo: producir y consumir menos, pero mejor.
Un reportaje de Laura Estirado
"Cada mañana, cuando voy a la escuela, paso cerca de un contenedor de ropa usada y hay un camión recogiendo bolsas y bolsas, que a veces hay por el suelo porque no caben dentro. Yo misma también dejo, y pienso que así puedo ayudar a gente de asociaciones locales que no tienen nada. Y seguro que es así… pero sé que la mayoría acaba en África, o en Asia o Sudamérica". Como cualquiera de nosotros, Julia Pelletier ha apostado por reciclar su ropa usada, pero como profesora de Diseño de Moda en el centro IED Barcelona, conoce muy bien la realidad de esta industria, que desde hace 30 años ha acostumbrado al consumidor a novedades constantes en los escaparates (según el Parlamento Europeo, hemos aumentado un 40% nuestro consumo de ropa respecto a 1996).
La consecuencia de esta sobreproducción es que la industria de la moda y textil se ha convertido el segundo sector más contaminante del planeta. Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), "representa aproximadamente el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y es responsable del 20% de la contaminación mundial de agua potable, además de contribuir al vertido de desechos químicos en ríos y océanos". Un problema medioambiental al que la Unión Europea quiere poner freno con un plan de acción para fomentar la economía circular, que exige que para 2030 todos los textiles sean más duraderos, reparables, reutilizables y reciclables, hacer frente a la moda rápida y estimular la innovación en el sector". Hasta entonces, cada país miembro irá desplegando su propia legislación.
Industrias que más contaminan
RANKING DE INDUSTRIAS MÁS CONTAMINANTES
Realmente es urgente, porque en la última década el sector se ha acelerado aún más y el fast fashion, la moda rápida, se ha convertido en un fenómeno global que ha transformado a la propia industria. Al año, compramos 26 kilos de textil y desechamos 11. Se trata de un modelo de negocio centrado en la producción masiva y vertiginosa de prendas que se venden a precios muy accesibles (empresas como Zara, H&M o Primark) o incluso irrisorios, como los que ofrecen cadenas de ultra fast fashion (Shein o Temu).
Realmente es urgente, porque en la última década el sector se ha acelerado aún más y el fast fashion, la moda rápida, se ha convertido en un fenómeno global que ha transformado a la propia industria. Al año, compramos 26 kilos de textil y desechamos 11. Se trata de un modelo de negocio centrado en la producción masiva y vertiginosa de prendas que se vende a precios muy accesibles (empresas como Zara, H&M o Primark) o incluso irrisorios, como los que ofrecen cadenas de ultra fast fashion (Shein o Temu).
Elevados sacrificios
La rapidez y accesibilidad de estos productos, sin embargo, implica grandes sacrificios en términos de calidad y, sobre todo, de sostenibilidad para el planeta, que "ya no puede con el volumen de ropa que desechan las grandes corporaciones", tal como afirma la autora, activista y estilista nacida en EEUU y afincada en Londres Aja Barber, en su ensayo Consumed: the need of collective change. A ella, la crisis climática le hizo repensar su forma de comprar. "Ahora mi guardarropa es mejor que nunca y definitivamente compro menos ropa", asegura.
"Aunque cada vez hay más gente concienciada, también hay otro consumidor que compra de forma compulsiva, que busca solo ropa barata, sin mirar las etiquetas, dónde se ha fabricado, ni las condiciones laborales ni el bienestar de las personas que han confeccionado los vaqueros que compramos por 20€, o si se ha usado poliéster o algodón orgánico, o tintes con químicos nocivos", se lamenta Pelletier. En Bangladesh, por ejemplo, el mayor fabricante de ropa tras China, muchos ríos están muriendo, a causa de la contaminación de los productos tóxicos utilizados para teñir las telas y otros residuos químicos que envenenan el agua del que dependen millones de personas.
No es el único punto negro que sufre el impacto de una industria de la moda frenética. El Parlamento Europeo estima que el 87% de la ropa producida anualmente termina en vertederos o incinerada, lo que contribuye a la contaminación terrestre y atmosférica. En el desierto de Atacama, en Chile, por ejemplo, actualmente el vertedero de ropa más grande del mundo, se arrojan de media 39.000 toneladas de ropa al año. En Accra, la capital de Ghana, llegan 100 toneladas cada 24 horas. En Kenia, solo en 2021 se exportaron más de 900 millones de prendas usadas procedentes de todo el mundo de los países del norte.
Solo el 1% se recicla
Aunque vayamos de vez en cuando con nuestra bolsa al contenedor de ropa usada, menos de la mitad de la ropa usada se recoge para ser reutilizada o reciclada, y solo el 1% se recicla en ropa nueva, ya que las tecnologías que permitirían reciclar la ropa en fibras vírgenes están empezando a aparecer ahora.
"Ahora mismo estamos en un punto de no retorno, por un lado hay un consumismo totalmente irresponsable, tipo Shein o Temu, pero a la vez hay cada vez más conciencia social, sobre todo en marcas medianas y pequeñas", opina Alba García Betotz, fundadora de BCome, una plataforma que ayuda a las marcas a trazar su perfil sostenible y garantizar la transparencia hacia sus consumidores finales.
Las tecnologías que permitirían reciclar la ropa en fibras vírgenes aún no están desarrolladas, justo están empezando a aparecer ahora
"Compra menos, elige bien, haz que dure", decía la diseñadora británica Vivienne Westwood, mucho antes de que las instituciones se dieran cuenta de que el problema no es si es orgánico o no, sino de que en el mundo hay demasiada ropa. Más de la que puede tragar el planeta. Solo un ejemplo, según The Wall Street Journal, solo en EEUU se distribuyen un millón de paquetes de Shein ¡al día!
Francia, punta de lanza
El gigante chino del ultra fast fashion es la bestia parda de Francia, el país de la UE que encabeza la guerra contra la moda rápida y el que más leyes ha desplegado hasta ahora para paliar su impacto sobre el clima, como subraya Airi Ferrer, coordinadora Fashion Revolution Euskadi. La activista de esta organización presente en 70 países que lucha por una moda responsable y justa recuerda que el 1 de enero de 2025 "entra en vigor la ley de recogida selectiva de residuos textiles en toda la UE, y la llamada RAP, que establece un régimen de responsabilidad ampliada del productor, desde el diseño de productos hasta la gestión de los residuos".
A partir de 2025, en Francia se aplicaría un recargo de 5 euros por artículo de 'ultra fast fashion', que aumentaría a 10 euros en 2030
Esta última se aprobó en Francia en 2020. Además, el pasado marzo, los diputados franceses apoyaron una serie de medidas para "limitar las derivas de la ultra fast fashion", como celebró el ministro de Transición Ecológica, Christophe Béchu. Los productores de estas marcas estarán así obligados a informar a los consumidores sobre el impacto medioambiental de las prendas. Y a partir de 2025, se aplicaría un recargo de 5 euros por artículo, que aumentaría a 10 euros en 2030. Los ingresos de esta tasa se usarán para subvencionar a los productores de ropa sostenible, o slow fahion.
Marco legislativo
Unión Europea
- Pasaporte Digital de Productos (DPP). Entra en vigor en 2026. Se exigirá a las marcas recopilar y compartir datos de todo el ciclo de vida de un producto.
- Derecho a Reparar. El sector fue excluido de esta propuesta legislativa. Sin embargo, la Comisión Europea podría integrar todos los artículos textiles y de moda en el Reglamento de Diseño Ecológico, exigiendo reparabilidad para nuevos productos.
Francia
- Tasa de reutilización. El país galo se ha marcado que en 2027 se alcance una tasa de reutilización del 15% en un radio de 1.500 kilómetros desde cada punto de recogida de residuos textiles.
- Propuesta de ley contra el exceso de novedades. La Asamblea Nacional Francesa lanzó en marzo la iniciativa de penalizar a los grupos del ultra fast fashion que ofrezcan cada día en sus tiendas digitales más de 1.000 artículos nuevos.
España
- RAP. A la espera del Real Decreto que especifique el cómo y el cuánto de la responsabilidad ampliada del productor, la moda todavía no tiene cifras exactas del volumen que supondrá la recolección, clasificación y reciclaje de las prendas de ropa y calzado en España.
- Falta de contenedores. Actualmente, hay 8.500 contenedores de ropa operados por Moda-Re, frente a los 40.000 que se necesitarían.
Aunque, como dice Airi Ferrer, "Europa tiene hasta 2030 para implementar el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR), que, entre otras cosas, limitará la destrucción de los textiles no vendidos o retornados y ha de reducir la contaminación de microplásticos", en opinión de Garcia, "el marco regulatorio puede ayudar, pero el cambio ha de ser estructural. Debe haber un cambio de consumo y de mentalidad, pero también se han de pensar nuevos modelos de negocio donde todo no sea producir más y más".
Un reportaje de EL PERIÓDICO
Textos:
Laura Estirado
Diseño e infografías:
Andrea Hermida-Carro
Coordinación:
Rafa Julve