Economía circular
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Economía circular
cómo adaptarse al planeta
Daniela Pina

Empresas como El Corte Inglés apuestan por contribuir al medio ambiente a través del diseño estratégico de los productos

Producir, consumir y tirar. Esa es la vida de la mayoría de productos que forman parte de la economía lineal. Sin retorno ni alternativas. Pero qué pasaría si la solución estuviera en un boceto. En un papel en blanco donde se pudiera proyectar no sólo el diseño de un producto, sino también sus posibilidades para vivir diferentes vidas una vez su función haya concluido. Entonces, hablaríamos de alargar la vida de los productos, de darles una segunda oportunidad y de adaptarlos al sistema circular a través del cual funciona y subsiste el planeta.





Ciclos de la naturaleza


Desde su creación, el planeta Tierra ha funcionado a base de ciclos. La materia orgánica realiza constantemente un proceso de circulación y transformación a través de las diferentes formas vivas y no vivas de la biosfera. Un claro ejemplo es cuando un animal muere: su cuerpo se descompone y se reduce a otras formas más simples de materia que permitirán la existencia de otras formas de vida. Se trata de un reciclaje intrínseco en la naturaleza que permite al planeta seguir siendo habitable.

Antes de la Primera Revolución Industrial, la población subsistía a base del autoconsumo y no a base de la comercialización de los productos obtenidos. Sin embargo, con la llegada de la Primera Revolución Industrial, en el siglo XVIII, las formas de producir y consumir cambiaron por completo. Los avances tecnológicos permitieron fabricar productos a gran escala y casi tres siglos más tarde, nos hemos convertido en la sociedad del consumismo y de la sobreproducción, llegando a poner en riesgo la supervivencia de la especie humana en el planeta.





Economía circular


Llegamos tres siglos tarde, pero llegamos. El sistema actual consiste en realizar un recorrido lineal. Extraemos la materia prima para producir un producto, lo consumimos y nos deshacemos de él. Sin embargo, a finales del siglo XX surgieron varias ramas académicas que abogaban por un sistema de producción más parecido a la complejidad de la naturaleza.

Una de estas académicas es Janine Benyus, una bióloga y consultora en Innovación estadounidense que en la década de 1990 publicó su obra ‘Biomímesis’. En este libro, Benyus desarrolla el concepto de biomimética, que consiste en basar la actividad empresarial y la economía global en el funcionamiento de la naturaleza. Uno de los fundamentos bajo los cuales se inspira la biomimética es que en la naturaleza no existen deshechos, sino que ella misma crea valor regenerativo en los residuos. En este sentido, esta teoría defiende que las empresas y la sociedad forman parte del planeta y por ello deben integrarse en él y diseñar sus actividades de forma similar a cómo lo hace la propia naturaleza.


El concepto de biomimética consiste en basar la actividad humana y empresarial en el funcionamiento cíclico de la naturaleza

En esta línea, se fomenta la teoría de la economía en forma de rosquilla, fundada por la investigadora británica Kate Raworth. La experta defiende una nueva forma de ver la economía y lo simboliza a través de dos círculos concéntricos que tienen forma de rosquilla. El círculo del interior representa el espacio seguro, las necesidades básicas de la humanidad y se encuentra dentro de otro círculo, que simboliza las necesidades del planeta. En su libro ‘Economía rosquilla’, Raworth critica que el éxito económico se ha asociado siempre a una línea de crecimiento en ascenso constante, pero, sin embargo, no hay nada en la naturaleza que tenga un crecimiento de forma ilimitada. La idea de la investigadora es que debemos subsistir a base de una economía regenerativa y distributiva para que nadie traspase el círculo externo. En ese caso, se pondría en riesgo las capacidades naturales del planeta.

En este mismo contexto, nace la idea de las tres erres (3R). Una propuesta que busca cambiar los hábitos de consumo a través de tres conceptos: reducir, reutilizar y reciclar. Tres vías estratégicas enfocadas a promover un consumo responsable y a ser más sostenibles con el medio ambiente. En junio del 2004, en la Cumbre del G8 -el grupo de países con las economías más industrializadas en el planeta (Rusia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido y Japón)-, el primer ministro japonés, Koizumi Junichiro, introdujo la idea de las 3R para construir una sociedad orientada al reciclaje. Meses más tarde, en abril del 2005, se celebró una asamblea de ministros representantes de 20 países para debatir las diferentes formas de aplicar las 3R a escala internacional.





La clave está en el diseño


En España, a finales del siglo XX, se instauró el sistema de recogida selectiva a través de contenedores, aún vigente a día de hoy. Sin embargo, en el reciclaje seguimos generando un residuo. Algo que entronca con la economía circular, que pretende eliminar el residuo de la ecuación. Es por ello, que el 2 de junio del 2020, el Consejo de Ministros del Gobierno aprobó la Estrategia Española de Economía Circular.



Paralelamente, se ha desarrollado la idea de responsabilidad del productor (RAP). Un concepto que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) define como “un abordaje de política ambiental en la que la responsabilidad de un productor hacia un producto se extiende a la etapa post consumidor de su ciclo de vida”. Basándose en este planteamiento, en el 2010 nace la Fundación Ellen McArthur con el objetivo de acelerar la transición a la economía circular. Este organismo, que trabaja con gobiernos e instituciones internaciones, sostiene que lograr una economía regeneradora pasa por el primer proceso de creación de un producto: el diseño.

Es aquí donde nace una oportunidad para las empresas y pymes españolas. La oportunidad de cambiar por completo su sistema de producción para evitar los efectos de la economía lineal. En este sentido, la asociación Women Action Sustainability (WAS), que tiene como objetivo elevar la sostenibilidad al primer nivel estratégico de la sociedad, realizó una guía técnica enfocada a empresas y pymes con los pasos básicos para llevar a cabo una transformación circular y mejorar su competitividad.

Algunas de las oportunidades que ofrece la economía circular a las empresas, según WAS, son la reducción de costes por la optimización del uso de los recursos y la reintroducción de residuos en el clico productivo; la creación de beneficios adicionales debido a la creación de nuevos productos ecoinnovadores; el acceso a nuevas líneas de financiación; y el liderazgo en nuevas tecnologías limpias que incrementan las oportunidades de crecimiento de las empresas.



Responsabilidad de El Corte Inglés


Con el objetivo de alargar la vida de sus productos y de ser más responsables con el medio ambiente y las personas, muchas empresas han adoptado políticas en línea con la responsabilidad del productor que empiezan en el diseño. Una de ellas es El Corte Inglés, que además de ofrecer formaciones a su equipo de diseñadores de la mano de colaboradores como Slow Fashion Next o ITENE, ha creado un decálogo sobre estrategias de ecodiseño de moda.

La normativa de la empresa se basa en la innovación, la elección y aplicabilidad adecuada de los materiales, la durabilidad de los diseños, la optimización del consumo de agua, el diseño del desembalaje y su simplicidad, la utilización de ‘packaging’ y etiquetado sostenible, el uso de circuitos cortos y locales y la importancia de informar al consumidor sobre los usos que puede dar a las prendas cuando ya no las quiera utilizar más.



Inspirados en este decálogo, desde El Corte Inglés han lanzado una nueva colección de ropa de baño de su marca Énfasis junto a la empresa española Seaqual 4U, que en los últimos años está revolucionando la industria textil utilizando una nueva fibra fabricada a partir de residuos marinos. La colección consta de una serie de trajes de baño caracterizados por líneas minimalistas y colores intensos que recuerdan a los azules del mar.

La tecnología usada para crear esta colección consiste, mayoritariamente, en aprovechar residuos de plástico recuperados de los océanos para elaborar un tejido reciclado y de gran calidad. Por otro lado, para producir este tipo de fibra, se requiere un 20% menos de agua, un 40% menos de energía y un 50% menos de emisiones de CO2. Gracias a esta iniciativa, por cada kilo de hilo que se produce se consigue sacar un kilo de basura del fondo del mar. Y es que las cifras son alarmantes: según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en sus siglas en inglés), cada año acaban en los océanos un total de ocho millones de toneladas de plástico, lo que es equivalente a abocar al mar un camión de basura cada minuto.

La colección sostenible de baño de Énfasis no es la única en El Corte Inglés. Entre otras iniciativas, el grupo ofrece en sus establecimientos y su página web prendas de algodón, lana o poliéster reciclado, juguetes fabricados con madera reciclada y/o procedente de bosques gestionados de forma sostenible FSC o vajillas producidas con vidrio reciclado. Además, uno de los factores a destacar son los proyectos de economía circular en circuito cerrado en la compañía: bolsas de plástico con un 80% mínimo de material reciclado a partir de los embalajes, cajas de cartón 100% recicladas o perchas que tienen varias vidas.

Por otro lado, una de las bases sobre las cuales El Corte Inglés cimenta su estrategia de economía circular es su servicio en reparación y arreglos. El grupo cuenta con departamentos como talleres para el automóvil, repuesto y arreglo de neumáticos, modistas, tintorerías, reparación de calzado y relojeros, entre otros. Además, con la intención de volver a introducir los productos en el circuito, el grupo pone a disposición de los consumidores puntos de recogida de aparatos electrónicos, contenedores de Cáritas Moda RE para el textil y lleva a cabo varias campañas de recogida de juguetes.

Conscientes de su responsabilidad y de su alcance, desde El Corte Inglés quieren hacer evidente la importancia de consumir de manera consciente y responsable. Es por ello que el grupo ha llevado a cabo iniciativas como los diálogos ‘El Mundo que Queremos’ y talleres como los de ‘Un armario sostenible’, ofreciendo consejos para llevar un estilo de vida sostenible e información sobre el uso y el cuidado de los productos.



Punto de recogida de juguetes.
Punto de recogida de juguetes.






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