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Barcelona se mueve

La ciudad busca formas de movilidad más saludables e inclusivas para combatir la contaminación, recuperar el espacio público y fomentar la convivencia entre vecinos y vecinas

Imagínate una ciudad que estuviera dibujada pensando en las personas que se desplazan andando, en bicicleta y transporte público. Que la prioridad no fueran los vehículos a motor y el resto de medios de transporte tengan que utilizar el espacio sobrante. Barcelona avanza hacia el futuro con estrategias de movilidad inteligente que se adaptan a cada ciudadano para reducir la contaminación y convertirse en una ciudad más limpia y saludable. El tráfico causa más enfermedades y muertes prematuras de lo que pensamos.

Barcelona se mueve

La ciudad busca formas de movilidad más saludables e inclusivas para combatir la contaminación, recuperar el espacio público y fomentar la convivencia entre vecinos y vecinas

Imagínate una ciudad que estuviera dibujada pensando en las personas que se desplazan andando, en bicicleta y transporte público. Que la prioridad no fueran los vehículos a motor y el resto de medios de transporte tengan que utilizar el espacio sobrante. Barcelona avanza hacia el futuro con estrategias de movilidad inteligente que se adaptan a cada ciudadano para reducir la contaminación y convertirse en una ciudad más limpia y saludable. El tráfico causa más enfermedades y muertes prematuras de lo que pensamos.

Caminando a todas partes

En Barcelona, el 32% de los desplazamientos se realizan a pie y es una de las mejores ciudades del mundo para caminar. Las zonas verdes que priorizan a los peatones van ganando espacio en Barcelona así como las supermanzanas. Carriles de velocidad limitada para los automóviles o áreas reservadas para los vecinos tienen efectos directos sobre la salud. De esta manera se pacifican los barrios, se reduce el ruido y se permite que los ciudadanos, sin restricción de edad o condición física, se sientan más seguros en la calle, que ya no es solo una zona de tránsito, sino el espacio público de la vida cotidiana.

La bicicleta gana terreno

Los carriles bici se han convertido en las venas de la ciudad. Prácticamente todos los habitantes de Barcelona tienen acceso a vías ciclables a menos de 300 metros de casa y las intersecciones entre ellas permiten llegar cada vez más lejos sin tener que salirse de las rutas reservadas para las bicicletas y a los vehículos de movilidad personal (patinetes, seagways, etc.).

Estos últimos tienen en Barcelona una regulación pionera que se va actualizando para integrar las nuevas formas de movilidad. El objetivo es que las calles sean un espacio seguro para cualquier forma de desplazamiento priorizando a los peatones, por ello las bicicletas ya no podrán circular por aceras menores de 5 metros de ancho y 3 metros libres de paso a partir del 1 de enero. Podrán hacerlo por la cada vez más amplia red de carriles bici y vías ciclables, como las calles 30 o las plataformas únicas.

El transporte público de todos

Metro, bus, tranvía, trenes... el transporte público nos acerca a todos. Más frecuencia, estaciones más tecnológicas y una red más amplia facilitan los desplazamientos de millones de ciudadanos. Barcelona es una ciudad compacta y la apuesta por la accesibilidad en el transporte público permite que la movilidad sea más justa para todos.

El coche, mejor si es eléctrico

Las ciudades del futuro apuestan cada vez más por reducir la circulación rodada y priorizar los vehículos eléctricos. Incentivos para cambiar los coches del pasado por otros de energías más limpias buscan en las ciudades más modernas dejar atrás los modelos contaminantes para optar por sistemas respetuosos con el medio ambiente.
Construir una ciudad en la que las calles no sean simplemente un lugar de tránsito sino que se pueda hacer vida y socializar con los vecinos y vecinas es posible. Para ello hay que redibujarla pensando en medios de transporte que permitan reducir la contaminación, aumentar la salud y mejorar la convivencia de todos los ciudadanos.
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