FUNGICIDAS

Cómo evitar las enfermedades en el cultivo del cereal y los árboles frutales

Desde SIPCAM Iberia trabajan para mejorar y optimizar la producción de las cosechas a través del uso de bioestimulantes e insecticidas naturales, entre otros productos

El cultivo del cereal está sometido a muchas adversidades, sobre todo en momentos claves de su desarrollo como son el ahijamiento y el espigado

El cultivo del cereal está sometido a muchas adversidades, sobre todo en momentos claves de su desarrollo como son el ahijamiento y el espigado

Se lee en minutos

Con la llegada del verano, el aumento de temperaturas y la humedad favorecen la aparición de hongos en los cultivos y, por lo tanto, amenazan cosechas tan comunes en España como son el cereal y el frutal. Con la misión de ayudar a los agricultores en la lucha contra estas problemáticas y garantizarles unas cosechas abundantes, rentables, sostenibles y de calidad; SIPCAM Iberia desarrolla fitosanitarios químicos y biológicos trabajando con los más altos estándares europeos de calidad.

Después de casi 50 años en el mercado español y más de 70 en el internacional, la compañía sigue apostando por el cuidado del medio ambiente especializándose en la bioprotección: “Fuimos pioneros hace 25 años en los productos de origen vegetal”, explica el CEO del Grupo Sipcam Pablo Montañés.

“Fuimos pioneros hace 25 años en los productos de origen vegetal”

Pablo Montañés, CEO del Grupo Sipcam

Estas “medicinas para las plantas” -explica Montañés- garantizan la protección del cultivo en todos sus procesos de crecimiento previniendo, curando y erradicando las principales enfermedades del cereal y de los frutales en la actualidad. Los fungicidas -los productos fitosanitarios que combaten a los hongos- ofrecen al agricultor, distribuidor y consumidor final un alimento que cumple con los estándares más altos de la cadena alimenticia.

Las principales enfermedades que acechan al cultivo del cereal

Las condiciones medioambientales desfavorables son una de las causas más importantes por las que un campo de arroz, avena o maíz puede llegar a ser atacados por distintos hongos. Estos ataques reducen el desarrollo del cultivo y provocan pérdidas en el rendimiento de la cosecha. Las enfermedades más comunes en la agricultura del cereal en nuestro país son tres:

-      La roya parda y amarilla: Tan frecuentes como difíciles de diferenciar, estas enfermedades atacan principalmente al trigo y a la cebada de todo nuestro país manifestándose en forma de pústulas de color anaranjado o amarillo.

-      La septoria: Se presenta en forma de manchas ovaladas en el trigo, sobre todo del norte de España, y se desarrolla a lo largo de los nervios de las hojas necrosando su tejido, e incluso afectando al tallo de la planta.

-      La rincosporiosis: Aparece sobre todo en la cebada y se distingue por las manchas ovaladas y alargadas con un centro gris claro y bordes oscuros, pero destaca sobre todo por la facilidad que tiene de sobrevivir en rastrojos y trasladarse de una planta a otra con la lluvia y el viento.

Cultivo de trigo afectado por roya parda.

/ SipCam

Para evitar estas posibles infecciones se recomienda utilizar semillas certificadas, rotar los cultivos y sembrar variedades menos sensibles. No obstante, estas acciones no suelen ser del todo efectivas, por lo que el agricultor se ve obligado a recurrir al uso de fungicidas tanto para la prevención como erradicación de la enfermedad. “Cuanto antes se trate un cultivo de cereal con fungicidas, antes se logrará evitar que las infecciones se hagan más severas y las planta vaya completando los diferentes estados fenológicos de la mejor manera posible”, explica Pepe Martínez, Responsable de los cultivos extensivos en SIPCAM Iberia. Así, la planta conseguirá una mejor asimilación de los nutrientes y que el ataque de los hongos no limite el llenado grano y por tanto, la cosecha.

Fungicidas ecológicos para frutales

Una de las enfermedades que más afecta a los cultivos frutales en España es el oídio, que se caracteriza por su adaptabilidad al clima -permanece activo entre los 6ºC y los 33ºC-. Para prevenir esta y otras afecciones fúngicas, es recomendable hacer un uso racional del agua y estar muy vigilante al desarrollo de las enfermedades. La digitalización de la agricultura está dando sus frutos en forma de aplicaciones que permiten enviar alertas al agricultor y predecir cuándo va a haber un ataque de mildiu u oídio, por ejemplo.

Junto con estas técnicas y la nueva generación de fungicidas de perfil biológico, se ofrece un control de las enfermedades mucho más ajustado y sostenible. Mezclándolos o aplicándolos de forma alterna con diferentes mecanismos de acción, el agricultor puede lograr una mayor eficacia frente al oídio. Otro consejo que recalcan desde SIPCAM Iberia es el de actuar siempre ante los primeros indicios de la presencia de la enfermedad en la planta.

Jose Vicente Ramírez - Delegado de Marketing Operativo Cítricos Sipcam Iberia

/ SipCam

Más allá de los fungicidas tradicionales, las soluciones de origen natural como Araw ofrecen mayores beneficios ya que no dejan residuos en ningún momento de aplicación y se pueden incluso utilizar en agricultura ecológica. Compuesto a base de terpenos -unas moléculas que producen las plantas y que son eficaces para el control de numerosos hongos-, este fungicida ecológico no requiere además de ningún tipo de condicionante a la hora de aplicarse con otros productos y está registrado para múltiples cultivos como la higuera, el granado y los arbustos frutales, entre los que está el arándano y la frambuesa.

Noticias relacionadas

Lo que destaca de este biofungicida es su innovadora formulación: “libera las sustancias activas de manera controlada y en condiciones ambientales propicias para la aparición del hongo”, detalla Daniel Mulas, Responsable de Biocontrol y Bioprotección en la compañía. De esta manera, Araw funciona justo en el momento que la planta más lo necesita.

Esta empresa líder en el sector de la sanidad vegetal apuesta por la investigación y el desarrollo de productos como Araw garantizar un amplio catálogo ecológico: “Nuestro leitmotiv es cuidar de la agricultura con productos respetuosos y saludables, sin olvidarnos de cumplir los requerimientos de productividad y calidad de nuestros clientes finales. Por eso, un alto porcentaje de los productos de nuestro portafolio poseen certificación ecológica”, añade Montañés.