"Parece que por el hecho de ser mujer ingeniera tienes que demostrar más”

úria Bartrolich i Ortega y Roger Ferré i Puig se conocieron cuando estudiaban en la Universidad Politécnica de Cataluña en 1999, y desde entonces han hecho vida en común

Núria Bartrolich i Ortega y Roger Ferré i Puig

Núria Bartrolich i Ortega y Roger Ferré i Puig

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Núria Bartrolich i Ortega (Figueres, 1976) y Roger Ferré i Puig (Montbrió del Camp, 1977) se conocieron cuando estudiaban en la Universidad Politécnica de Cataluña en 1999, y desde entonces han hecho vida en común, como pareja y padres de la Queralt y Ton, así como profesionales en sus respectivos ámbitos. Ella hizo estudios de Ingeniería Técnica Industrial Textil e Ingeniería Industrial y, actualmente, es responsable de proyectos en su consultoría Círculo Técnico, y él hizo Ingeniería Técnica Industrial Mecánica e Ingeniería Industrial y es coordinador de obras y mantenimiento de instalaciones instalaciones de la Fundación Gala-Salvador Dalí.

- ¿Qué le animó a estudiar Ingeniería?

- N.B.: De pequeña era muy curiosa y me atraía todo lo que tenía que ver con la ciencia. Cuando iba a comprar el Súper Pop, también cogía la revista Nature. Además, en casa, la empresa familiar era una consultoría de asistencia técnica y, siendo una niña, ya plegaba planos, ayudaba a mi padre en el despacho o la acompañaba a las visitas de obras.

- ¿El interés por la carrera le vino, pues, por tradición familiar?

- N.B .: Cuando lo vives tan de cerca, pueden pasar dos cosas, que lo aburras o que te sientas a gusto. Yo tuve la suerte de que mi padre veía de lo más normal que quisiera estudiar Ingeniería. Él siempre me había hablado como si lo tuviera que entender todo.

- ¿En la universidad, cuántas chicas iban a su clase?

- N.B .: En Ingeniería Técnica Industrial, había unas pocos más, porque había la parte química. Pero en la Escuela Técnica Superior, de unos 50 alumnos, éramos tres chicas. Tengo que decir que, tanto profesores como compañeros, no hicieron nunca ninguna discriminación ni ningún trato de favor a ninguna mujer.

- ¿Trabajando también ha sido así?

- N.B .: Ha sido diferente. Muchas veces he tenido la sensación de que, por el hecho de ser mujer ingeniera, tienes que demostrar más. Tengo anécdotas de ir a una visita de obras y que, antes de presentarme como directora de la obra o como ingeniera industrial de la obra, se me queden mirando como si me hubiera perdido. O ir a algún ayuntamiento para hacer una consulta urbanística y que me digan que me busque un técnico, cuando tú eres la técnica.

- ¿Esto ocurre porque el mundo en que trabaja es eminentemente masculino?

- N.B.: Así es. Si yo fuera a una obra y la constructora fuera una mujer, seguro que mi cara se iluminaba. Quizá llegue ese día, y lo espero. Pienso que intelectualmente y humanamente las mujeres y los hombres tenemos que poder ser capaces de hacer cualquier cosa.

- ¿Hablan de trabajo en casa?

- R.F.: Sólo hablamos de trabajo cuando hay algún problema. O, en mi caso, cuando he hecho alguna cosa muy chula. Me gusta compartir la alegría con ella y con nuestros hijos. Ellos no quieren estudiar ingeniería, pero lo viven con nosotros.

- ¿Han vivido alguna situación que les haya hecho trabajar juntos?

- R.F .: Nuria y yo nos conocimos en 1999. En 2004 ya trabajábamos y enseguida vinieron los hijos, porque lo quisimos así. Entonces, nuestro proyecto de final de carrera quedó en el olvido. Una de nuestras profesoras, Núria Salán, hay que decir que es la presidenta de la Asociación Catalana de Tecnología, nos llamó un día del 2007 y nos dijo que, si no entregábamos el proyecto de final de carrera en diez días, ya nos podíamos olvidar de hacerlo, porque cambiaba el plan de estudios.

- N.B .: Nosotros habíamos hecho carreras técnicas y estudios superiores, y todo pasaban a ser grados y másteres. Roger lo comento en su trabajo y su jefe le dijo que no perdiera la oportunidad. Yo también me organicé para dedicar diez días al proyecto. Desmontamos una habitación de casa, pusimos mesas y ordenadores, pedimos a los abuelos que nos ayudaran con los hijos y nos cerramos allí diez días. Hicimos dos proyectos diferentes pero que estaban relacionados, sobre un edificio para rehabilitar. Yo hice la parte de estructuras y Roger la de instalaciones. Aprobamos y lo recordamos con mucho cariño.

-¿Cree que las chicas tienen suficiente información sobre estudios técnicos?

- N.B .: Yo, en casa, lo viví desde que nací, pero sé que para muchas chicas no es tan accesible. Cuando estudiaba en la Politécnica, fui becaria del Programa Mujer, que espero que todavía se haga, precisamente para captar la atención de futuras estudiantes. Éramos tanto estudiantes como profesoras, que hacíamos visitas y charlas a chicas. Queríamos que vieran lo importante que es tener referentes femeninos en este trabajo

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