Entrevista a Marina González del Río, enfermera del IDIBGI

"No será un camino fácil, pero necesitamos científicas brillantes”

Especialista en esclerosis múltiple, es la ganadora del Premio Internacional Nightingale 2020 y de la Beca de Investigación COIGI 2019.

Marina González del Rio, enfermera del IDIBGI.

Marina González del Rio, enfermera del IDIBGI.

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David Céspedes

Graduada en Enfermería por la Universitat de Girona, forma parte de la Unidad de Neuroinmunología y Esclerosis Múltiple del Instituto de Investigación Biomédica de Girona (IDIBGI). Ha destacado por su trabajo en el terreno de la investigación, algo que le ha valido el Premio Internacional Nightingale por sus avances en el ámbito de la esclerosis múltiple.

¿En que consiste su investigación?

Para las personas con esclerosis múltiple, una condición que les acompañará a lo largo de su vida, es esencial mantener el mejor estado de salud posible. Para llegar a este objetivo es imprescindible que tengan suficiente conocimiento sobre su enfermedad. En este sentido, los profesionales sanitarios realizamos intervenciones para proporcionar y mejorar la información que reciben. Aun así, no siempre es suficiente ni adecuada, y como profesionales no solemos utilizar herramientas para medir su impacto. Por eso, el equipo investigador se propuso identificar un instrumento que midiera el conocimiento que tienen las personas con esclerosis múltiple sobre su enfermedad; en caso de existir, adaptarlo a nuestro contexto y en caso de no identificarlo, diseñar uno desde cero.

¿Se pueden aplicar ya los resultados de su trabajo?

Disponemos de resultados preliminares, una buena base para aspirar a una implementación «in vivo», pero prematura para su aplicación inmediata. Seguimos convencidos del impacto positivo que supondrá el resultado final. Por un lado, disponer de este tipo de instrumento, permitiría a las personas con esclerosis múltiple identificar el conocimiento esencial que necesitan para empoderarse y autogestionar mejor la enfermedad. Y esto se traduce en más autonomía; más calidad de vida. Por otro lado, para las enfermeras significa disponer de herramientas válidas y eficaces para evaluar la educación sobre la salud, que les facilitaría adecuar sus intervenciones a las necesidades reales y cambiantes.

¿Ha notado alguna vez una mirada o un comentario de desaprobación por el hecho de ser mujer ejerciendo su trabajo?

La imagen estereotipada y sexualizada de las enfermeras todavía está presente en el imaginario colectivo y sufrimos, tarde o temprano, las consecuencias. Afortunadamente, los movimientos en las redes sociales como el de #RealNurse, la implementación de protocolos de actuación y prevención y la aplicación de la perspectiva de género en salud ayudan a visibilizarnos como lo que somos: profesionales formadas y capacitadas independientemente de nuestro género, sexo o condición sexual.

¿Qué le diría a una chica que está a punto de dar el paso en la universidad y quiere escoger una carrera científica? ¿Cómo lo animaría?

Lánzate de cabeza. Descubre tu talento, explóralo, cultívalo. Hazte preguntas y no te pares hasta obtener respuestas. Sé perseverante, lucha por tus sueños. Refléjate en aquellas personas que admiras; no aspires a menos. No será un camino fácil, pero necesitamos científicas brillantes: brilla con lo que te apasiona. 

¿Cómo está viviendo la pandemia desde su puesto de trabajo?

Mi vivencia, como la de otras muchas compañeras, está llena de luces y sombras: la fatiga de los equipos es cada vez más visible pero es innegable que hemos llegado lejos y lo hemos hecho juntas. Hasta día de hoy, la enfermería ha jugado un papel vertebrador en la gestión de la pandemia. Somos la primera línea de atención a la población. A pesar de la carencia de recursos materiales y humanos, trabajamos incansablemente y con valor contra la covid-19, un frente común que nos une. Las enfermeras seguimos haciendo historia.  

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