Entrevista Maria Dolors Riera, ingeniera y profesora

"No he tenido nunca problemas por ser mujer en un mundo masculino, no hay discriminación”

“Las profesiones de ciencias y de tecnología son las que hacen competitivas a empresas y países. Por eso, hay que reivindicar el papel femenino en ellas”

"No he tenido nunca problemas por ser mujer  en un mundo masculino,  no hay discriminación”
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Anna Costa

Nacida en Monistrol de Montserrat en 1956, Maria Dolors Riera es profesora titular de universidad y ha desarrollado toda su carrera en la UPC. Ha dado clases en la EPSEM UPC-Manresa y, hasta el 2018, también en la ETSEIB (Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Barcelona). Ha tenido cargos de gestión en la universidad y, desde el 2001 hasta el 2018, fue responsable del área de Simulación y Diseño Innovador de la Fundación CTM Centro Tecnológico, desde donde ha participado en numerosos proyectos con empresas y con la que continúa colaborando, ahora como personal de la UPC.

-Las mujeres continúan infrarrepresentadas en las profesiones STEM, que tradicionalmente han estado de dominio masculino. ¿Por qué cree que es así?

-Me he hecho muchas veces esta pregunta y no encuentro una respuesta. Por mi experiencia, las ingenierías no son profesiones donde haya discriminación a la mujer, por lo tanto no sé si es por tradición, por genética o por qué motivo, pero sí que es cierto que hay muy pocas chicas que se matriculen a las carreras científicas y técnicas. Y no porque no tengan capacidades para hacerlo, al contrario, pueden hacerlo pero no quieren.

-¿Y por qué no quieren? ¿Hay desconocimiento de las profesiones asociadas a las ingenierías?

-No creo que el motivo sea una carencia de conocimiento. Yo por ejemplo, he ido a institutos a hacer promoción y explicar a los jóvenes que escoger una ingeniería es una buena opción, pero cuando acabas la charla y preguntas cuántos tienen intención de estudiar una ingeniería pocos levantan la mano, y chicas normalmente ninguna. Hay otros aspectos de la vida que les interesan más. También, llega un momento que hay la posibilidad de ser madre y la maternidad condiciona la vida profesional, a pesar de que es cierto que no está ligada con el momento de elegir la carrera.

-¿La conciliación familiar y laboral es complicada en su sector?

-Yo no he sido madre por decisión propia, pero sé, por compañeras mías, que no es fácil. La maternidad condiciona porque las mujeres tienen hijos en la época de la vida en que también son más fértiles desde el punto de vista intelectual, y hay mucha exigencia.

-Usted es ingeniera de minas, ingeniera industrial en la especialidad metalúrgica y doctora en ingeniería industrial. Explíquenos su trayectoria: los años de estudios, la carrera profesional... ¿Cómo ha sido su experiencia en un sector de hombres?

-Yo no he tenido nunca ningún problema para ser mujer en un mundo masculino. Como estudiante y como profesional siempre he estado rodeada de hombres. Cuando cursé Ingeniería de Minas, en Manresa, éramos dos chicas en una escuela de 200 estudiantes. Después, en la Escuela de Ingenieros de Terrassa, fui la única chica de 150 alumnos. Y en Barcelona, cuando cursé Ingeniería Industrial, éramos cuatro o cinco chicas en una clase de 200. Sí que es verdad que te puedes encontrar algún compañero impertinente, pero como en todas partes. Es verdad que no me he sentido nunca despreciada por ser mujer, ni como estudiante ni en el mundo laboral. Como profesora de universidad, si trabajas, eres competente y tienes talento, te valoran igual que un hombre. Y por otro lado, he trabajado mucho para empresas que me piden participar en proyectos, donde suelo ser la única mujer, aparte de la secretaria, y tampoco hay actitudes de ningunearme; como mucho algún comentario incómodo que he sabido gestionar.

-¿Cómo lo ha sabido gestionar?

-He sabido hacer frente a algún abuso de confianza que te puedes encontrar en cualquier ámbito de la vida, y no puedes ir de mujer débil. Se tiene que ser fuerte, valiente y dejar las cosas claras de entrada. Tengo una anécdota como profesora de, mayoritariamente, chicos. Un día en la clase me giré y me di cuenta que ya no tenía cuarenta pares de ojos enfocando mi culo. Aquel día me relajé, pensé que ya me había convertido en invisible como mujer y cuando acabé la clase tiré las medias de repuesto que llevaba siempre en la bolsa de mano. Pensé que si se me hacía una carrera a las medias podía seguir la clase sin que se fijaran, ya no me repasaban de arriba abajo.

-¿Por qué decidió estudiar ingeniería?

-En mi caso no fue por referente familiar, ya que soy hija de una modista de Monistrol de Montserrat. Me gustaban mucho las matas, la física... pero de hecho, también la historia y la literatura. Pero pensé que en la rama de las ciencias me podría ganar mejor la vida que en la de letras, y ¿que teníamos cerca y podían pagar mis padres? La Escuela de Ingeniería de Manresa. Entré en Minas y me gustó mucho, a partir de aquí todo fue rodado y seguí (hice Ingeniería Industrial, especialidad en Metalurgia en las Escuelas de Ingenieros de Terrassa y Barcelona, donde también hice la tesis doctoral). Eso sí, siempre me he esforzado mucho y he trabajado muchísimo, todavía ahora lo sigo haciendo.

-¿Las carreras STEM son una opción ideal de futuro, independientemente del género? ¿Son un factor clave en la competitividad de las empresas?

-Sí, sin lugar a dudas. Un país rico es un país que fabrica. ¿Por qué Alemania es un país rico? Porque fabrica. No genera una riqueza importante vivir del turismo. Las profesiones de ciencias y tecnología son las que piensan, diseñan, crean, mejoran y comercializan los productos que hacen competitivas las empresas y permiten salir adelante los países. Por eso seguimos reivindicando el papel de la mujer STEM y fomentando las vocaciones.

-Por su trayectoria, recibirá el primer Premio Rosa Argelaguet i Isanta, creado para reconocer, promocionar y sensibilizar sobre papel de las mujeres que han contribuido activamente en actividades de investigación, divulgación o docencia en ciencias. ¿Qué representa para usted?

-¡Fue toda una sorpresa, no me lo esperaba y estoy muy contenta! Que te premien por el trabajo de toda la vida no es habitual, me siento afortunada. Agradezco a la UPC que pensara en mí y en el hecho que mi trayectoria sea meritoria de un reconocimiento. Y más teniendo en cuenta que con Rosa Argelaguet compartí toda la carrera profesional, y esto es especialmente emocionante. El mes pasado hizo un año que murió, sigo teniéndola muy presente porque era un referente.  

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