19 feb 2020

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Volver a zonas que habían sido olvidadas y abandonadas

Isabel Franco Castiella

Barcelona

Volver a zonas que habían sido olvidadas y abandonadas

Siempre he veraneado en una diminuta aldea del pirineo aragonés, donde nació mi padre, y desde entonces he observado la evolución de estos pequeños núcleos rurales y de su gente. En mi adolescencia, la juventud huía, allí casi no había trabajo, en los pueblos cercanos cerraban las fábricas, el cuartel desapareció, algunos hoteles también, ni el campo ni el ganado daban para mucho, los abuelos se fueron muriendo, se hizo una gran carretera detrás de nuestro pueblo para facilitar el acceso a las zonas más turísticas y todo cambió un poco. Ibas viendo cada vez más pueblos abandonados o con sus últimos y viejos habitantes tozudos en seguir allí.

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Pero algo ha ido cambiando, algunos amigos de la infancia han regresado allí restaurando pajares para habilitar su vivienda u otros para una futura jubilación dejando claro que volverán. También al recorrer los viejos pueblos ves crecer caserones rehabilitados para turismo rural o sencillamente instalándose a vivir de lo que pueden pequeños núcleos de gente solitaria o familias huyendo de las grandes ciudades, y el gran auge de los deportes de montaña o aventura.

No sé si es una pequeña esperanza para estas zonas. Quizás no sea lo ideal pero al menos sobrevivirán a tantos años de desolación, olvido y abandono. Eso sí, siempre que se respete la naturaleza y el entorno, ahora que todo el mundo habla de ello.

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