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"Cuando la vida nos saca de la zona de confort"

"Cuando la vida nos saca de la zona de confort"

AMIR MAKAR / AFP

Cuando la vida nos va más o menos bien en los ámbitos del trabajo, la salud, la familia, la economía y las relaciones sociales, los seres humanos nos ubicamos en lo que podríamos llamar la zona de confort y deseamos que nada cambie porque así nos sentimos cómodos y seguros.

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Nuestra existencia se proyecta mayormente hacia afuera, para atender las obligaciones y disfrutar de las distracciones cotidianas, con poco tiempo para nosotros mismos y sin atisbar siquiera que hay otra realidad interior. Pero la vida es un camino incierto que puede hacer que ese castillo de comodidades y seguridades tan valoradas se desmorone en cualquier momento. Un trágico accidente nos puede arrebatar a un ser querido, una enfermedad puede invalidarnos durante meses o dejarnos secuelas desesperantes, un despido del trabajo o una quiebra financiera nos harán tambalean económicamente.

¿Estamos preparados para afrontar acontecimientos de este calibre? ¿Cómo vamos a gestionar esa abrupta salida de la zona de confort? La persona que se trabaja interiormente encajará mejor cualquier acontecer vital, pero otras vivirán con mucho dolor la experiencia, sintiéndose víctimas de las circunstancias y sin ningún pilar interior en el que sostenerse.

Aquietarnos y entrar en nosotros mismos silenciando los pensamientos y dejando que emerja un sentido más profundo del ser es uno de los senderos que nos pueden ayudar cuando la vida da un giro imprevisible. El ligamen con algo superior, una conciencia divina o inmaterial, va a ser primordial para obtener un poco de anclaje cuando las cosas se tuercen y todas las seguridades se esfuman.

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