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"La vida no es un partido de fútbol"

Barcelona. 27.04.2026. Sociedad. Profesionales de la Sanidad, organizada por Metges de Catalunya, se manifiesta por una mejora de sus condiciones laborales y la necesidad de un ‘conveni mèdic’. Fotografía de Jordi Cotrina

Barcelona. 27.04.2026. Sociedad. Profesionales de la Sanidad, organizada por Metges de Catalunya, se manifiesta por una mejora de sus condiciones laborales y la necesidad de un ‘conveni mèdic’. Fotografía de Jordi Cotrina / JORDI COTRINA / EPC

El fútbol es el teatro del mundo. Últimamente, nuestra personalidad parece configurarse como si tuviéramos que estar en una grada, desde la cual animamos a nuestro equipo. Así sucede con la política, pero también con temas más mundanos, como la discusión entre dos amigos o la tesitura ante una ruptura de pareja. Habitamos conversaciones que utilizan el binomio como clave de bóveda. Nuestro papel es elegir un bando, un color, la grada más cómoda en cada caso.

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Pero la vida no es un partido de fútbol. La sociedad se construye en torno a consensos y solo es preciso llegar a un consenso con quienes opinan diferente a ti. Es aquí donde estamos fallando. Perdemos partidos cada vez que una asociación de vecinos queda inactiva o relegada a una administración económica. Perdemos cada vez que no acudimos a huelgas y manifestaciones que quiźa no nos interpelan como individuos, pero sí como sociedad: defender la sanidad y la educación pública no es una tarea exclusiva de sus profesionales.

Cada vez que miramos para otro lado cuando se apoyan guerras, genocidios o movimientos sediciosos en otros países. Estamos perdiendo desde el momento en el que los sindicatos se han vuelto organizaciones débiles, partes del sistema, sin capacidad real de negociar lo importante, ni dar voz a los trabajadores. Llevamos años perdiendo, permitiendo que las familias se empobrezcan cuando heredan o cuando prestan dinero a fondo perdido para que las nuevas generaciones accedan a unas condiciones básicas para vivir.

Perdemos cuando compramos viviendas al precio que quiere el mercado, dominado por quienes se benefician de que un derecho fundamental sea un bien de especulación sin límite. Perdemos cuando la justicia se pliega ante las élites. Y lo hacemos estrepitosamente, con las excepcionalidades que permiten que el sistema fiscal no sea realmente progresivo. Quizá nunca ganemos en esos campos tan rotundamente como en lo deportivo, pero se trata de arrancar pequeñas victorias, juntos.

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