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"Veinte mil niños duermen en las calles de Nueva York"

"Veinte mil niños duermen en las calles de Nueva York"

Esta semana se comentó en televisión un dato que me puso el vello de punta. Al parecer, más de 20.000 niños sin techo pululan por las calles de Nueva York.

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Hace cien años de la primera Declaración de Derechos del Niño. Y en 1874 ya se dio un precedente importante que resulta increíble. Una trabajadora social ganó un juicio por el maltrato de una niña ante la Sociedad Protectora de Animales. Sí, han leído bien. La ley protegía a los animales contra la crueldad.

Desde 1924 se reconoce a los niños los siguientes derechos, entre otros: derecho a una nacionalidad desde su nacimiento, como la estadounidense (la del país donde ese niño sin hogar llegó por voluntad de sus padres y no suya). Derecho a la no discriminación. ¿De qué razas creen que serán la mayoría de esos niños? Derecho a la educación, por más que en EEUU existe una legislación perversa que permitiría a las autoridades lavarse las manos, porque los padres pueden no escolarizar a sus hijos. Derecho a una vivienda digna. ¿Qué tal un banco o un portal para las noches y las avenidas durante el día, siguiendo a sus padres en busca de restos? Derecho a la alimentación, como por ejemplo el medio BB Royal Crispy Chicken Sandwich que alguien ha tirado en una papelera y los restos de su refresco azucarado. Derecho a la atención sanitaria. Pero ¿se trataría de las vacunas y las revisiones que corresponden a cada edad o de la atención de urgencias cuando se golpeen o se corten rebuscando en la basura?

Veinte mil niños duermen en las calles de Nueva York sin nacionalidad ni compañeros de clase, sin vacunas ni comida suficiente. Tal vez por eso EEUU se niega a ratificar la Convención de los Derechos del Niño. Aunque algo parecido o incluso peor sucederá en grandes ciudades de Latinoamérica y de África. Porque es demasiado fácil para los dirigentes llenar papeles oficiales de garabatos grandilocuentes. Tan fácil como llenarse la boca de buenas palabras.

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