24 feb 2020

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"Unos adolescentes me insultaron en los Ferrocarrils por haber nacido en India"

Tehja Genard

Barcelona

Ferrocarrils de la Generalitat.

Ferrocarrils de la Generalitat. / DANNY CAMINAL

Nací hace 20 años en India y fui adoptada a la edad de 11 meses por una pareja de Barcelona. El 18 de enero volvía en ferrocarrils de mi nuevo trabajo que he conseguido en Sabadell. Sentada en el último vagón, escuchando música y leyendo un libro muy interesante sobre Claudio Naranjo. Y a la vez, pensando en lo afortunados que somos, pensando en las guerras, la gente que muere en ellas injustamente...

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En la estación Sant Joan, subieron al vagón muchos niños, adolecentes, de una edad aproximada de 11 a 13 años. Todos iban vestidos con su uniforme. Yo les miro sonriendo, pensando: qué niños más afortunados, seguro que tienen una buena educación, una buena escuela, una buena familia….

Sigo leyendo hasta que oigo a uno de los niños decir: “yo soy racista”. Mi atención se desvía del libro, y escucho: “putos negros de mierda, mirad a esta que hay aquí”. Mi corazón se detiene por unos instantes y pienso: ¿Estas soñando? Vuelvo a centrarme en mi libro y de repente oigo en voz muy alta y mirándome: “Mirad esta india… son todos asquerosos, los chinos, moros, negros, indios son de clase muy inferior a la nuestra, los blancos somos los mejores”. Por detrás gritos de “¡sí, sí, sí!” riéndose. Incluso el que tenía a mi lado se apartó.

Yo estaba aterrorizada de todo lo que podía salir de sus bocas, pero a la vez pensaba que solo eran niños… Aun así lo que decían me causaba un dolor en el pecho. Un niño con buenas creencias se atrevió a decir: “Es que a mí mis padres me han dicho que, seamos blancos, negros, chinos o coreanos, todos somos iguales”.  Palabras que provocaron inmediatamente actitud de desprecio hacia él.

Pasaba el rato, ellos seguían sin cansarse y yo intentaba centrarme y dejarles, hasta que de repente me llama mi padre, con quien hablo en francés. Y oigo a todos los niños riéndose diciendo: “¿habéis oído cómo habla la puta negra?”. Cuelgo el teléfono, los miro y con las lágrimas casi cayendo por el rostro, les digo: “Niños, ¿ya está bien con esta broma no?”. Todo el tren estaba en  silencio y nadie decía nada. Les digo que respeto mucho las creencias de cada uno pero que, por favor, no dijeran eso delante de mí, ni a mí. Los niños se quedaron helados y dijeron: “Coño, que habla español”. Con una voz muy tranquila les pido por favor que se vayan. Y se levantaron deprisa y se fueron.

Mi reflexión es: ¿Cómo niños de 11 años pueden decir semejantes cosas? ¿Cómo unos seres tan privilegiados dicen esto? ¿Quién les ha inculcado estas ideas?

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