Trump, Bolsonaro, Netanyahu y Johnson, cuatro tramposos peores que el virus

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión con los expertos sanitarios, en la Casa Blanca, el pasado 14 de abril.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión con los expertos sanitarios, en la Casa Blanca, el pasado 14 de abril. / CASA BLANCA

Alfonso Pons

Todo el mundo conoce el póker y probablemente menos el bridge. Una de las características de ambos juegos es lo que se conoce como echarse un farol, una táctica que pretende confundir al contrario para ganar la partida. Pero una cosa es echarse un farol y otra muy distinta es hacer trampas.

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La partida ideal es de cuatro jugadores. Los elegidos para esta partida de tramposos que se está jugando son Donald Trump, Jair Bolsonaro, Benjamín Netanyahu y Boris Johnson. Se da el agravante de que al menos a tres de ellos la pandemia de coronavirus los ha señalado como partícipes de la peor y más sangrante jugada: los miles de muertos y los cientos de miles de infectados que no engrosarían las cifras si dichos dirigentes no hubieran abierto siquiera sus bocas. Habrían hecho un gran beneficio a la humanidad.

No deja de ser curioso e indignante que en dicha partida todos son líderes, en teoría, de países democráticos. No importa cómo jueguen, ya que todos son tramposos por naturaleza, mentirosos natos, ególatras compulsivos y dañinos en todas sus afirmaciones y actos.

El jefe de dicha partida sin duda es Trump (pobre Pato Donald, ver asociado su nombre a semejante personaje). Los otros tres, en mayor o menor medida, actúan como comparsas. Los tres primeros tienen graves problemas con la justicia conocidos por todos. Trump ha metido a su hija Ivana Trump y a su yerno Jared Kuschner en distintos turbios negocios. Bolsonaro, igualmente, ha colocado a sus hijos en puestos claves de su Gobierno que han llevado finalmente a la dimisión de Sérgio Moro, su ministro de Justicia. Netanyahu lleva años luchando con su mujer contra varios cargos de corrupciónJohnson se salva, de momento; es el inglés excéntrico de la partida.

En esta partida, Trump es el ganador, sin duda. Seguro que esconde un 'joker' en ese peinado-peluca. Que Dios nos coja protegidos por ser de largo todos ellos peores que este virus que nos está azotando. Crucemos los dedos para que la próxima partida de póker sea con gente decente. ¿Es mucho pedir?

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