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"Lo que nos ha traído la pandemia: teletrabajos, confinamientos, separaciones..."

Un grupo de amigos, en el parque de la Ciutadella.

Un grupo de amigos, en el parque de la Ciutadella. / RICARD CUGAT

Antònia López Martínez

La pandemia nos ha traído cosas que no esperábamos, como el teletrabajo y los confinamientos. De repente llega el teletrabajo; estar las 24 horas con tu pareja o familia se puede convertir en un hándicap al intentar llegar a la noche sin estresarse. Nos hemos acostumbrado a estar fuera de casa, libres de cargas, a relacionarnos en el trabajo, sin el ruido de los niños. Ahora te encuentras con tu pareja, que sí, que os queréis mucho, pero es que estabais acostumbrados a veros unas pocas horas al día y ahora es todo el día y los findes a tope con los niños… y vuelta a empezar.

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Ahora descubres que tu pareja es una persona diferente, y lo peor es que ni te has dado cuenta, y tus hijos que, día sí y al otro también, vuelven a casa para confinarse, te explican sus cosas continuamente y tú, mientras, intentando meter los datos en el ordenador para la reunión por Teams de las 12 con tu jefe y no lo vas a conseguir, y te desesperas.

Aquellas parejas separadas discutiendo quién de los dos se queda con los niños confinados o “no me parece bien que se vacune al niño”… discusión. Todo se precipita, esta pandemia nos ha cambiado, y a muchos les ha sacado lo peorcito de dentro; muchos han perdido la paciencia y otros, el amor. Las separaciones han aumentado y la necesidad de tener a alguien con quien explayarse aumentan, sea un psicólogo o un buen amigo.

Yo, por suerte, disfruto de la compañía de mis amigas. Ellas son mi manto protector, mi bálsamo, el mejor consejo. En esta vida tan estresante que la sociedad nos impone, es urgente frenar para respirar y coger aire, disfrutar de cosas tan sencillas como tomar un café con tus amigos y amigas y organizarse el trabajo para poder estar con los tuyos todo el tiempo que puedas. En resumen, vivir, porque tu tiempo es vida, y la vida no tiene precio.

Y, si por el contrario, decides quedarte solo o sola, que sea para estar mejor, más en armonía con el Universo y más feliz. La pandemia nos ha regalado el poder decidir con qué parte te quedas.

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