22 sep 2020

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Susana Díaz lo tiene difícil, la militancia es inteligente

Rodolfo Barbero

Susana Díaz, en el Palacio de Congresos de Granada.

Susana Díaz, en el Palacio de Congresos de Granada. / MIGUEL ÁNGEL MOLINA (EFE)

Susana Díaz, después de abanderar la defenestración (golpe de Estado incluido) de Pedro Sánchez y de influir desde el interior del PSOE en los barones autonómicos y, por ende, en el comité federal para que el partido se abstuviera en la investidura de Mariano Rajoy como presidente de Gobierno (en realidad, lo apoyaron y siguen apoyándolo)... Después de todo esto, tal es el pánico que tienen en el partido a que Rajoy convoque elecciones anticipadas y les coja en pañales y a que el ‘sorpasso’ por parte de Unidos Podemos y sus confluencias sea una realidad (a la tercera suele ser la vencida), que al final, se ha decidido a ser candidata a la Secretaría General del PSOE.

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Díaz, ahora que sabe que tiene prácticamente a la mayoría de la militancia, los simpatizantes  y la opinión pública en su contra, no tiene más remedio (una vez más) que apoyarse en la gestora (que debería ser neutral) y dejarse respaldar, nada menos que por los mismos barones autonómicos -declarados ala conservadora del PSOE y muleta de Rajoy-. ¡Equivocada elección!

Díaz comete otro error fatal al rodearse de las figuras históricas que representan el pasado del partido, que en su día representó a la socialdemocracia pura. Actualmente, esas figuras, todas ellas sin exclusión, solo representan al ala más conservadora, que en muchos temas se aproximan de una manera harto sospechosa a las tesis del PP.

Díaz, en su acto de presentación en Madrid, invitó a las primeras filas a sus pseudopadrinos (otro craso error de cálculo). Viendo fotografías y visionando vídeos del acto, la imagen aparentemente exultante de Díaz en sus disertaciones, contrasta en algunos momentos con semblante de circunstancias, de compromiso e incluso de escepticismo de Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba, Alfonso Guerra, José Luis Rodríguez Zapatero, Javier Lambán, Ximo Puig, Eduardo Madina, Antonio Balmón, Guillermo Fernández Vara, Emiliano García Page, Matilde Fernández, José Bono, entre otros muchos...

La euforia que se debería palpar en estos actos de exaltación a la figura nominada no parecía estar en consonancia con los semblantes de todos. Esta es mi impresión y premonición, visto lo visto: la señora Díaz lo tiene crudo, pero que muy crudo. La militancia es inteligente.

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