30 oct 2020

Ir a contenido

Superando una depresión desde el confinamiento

Lorena Tortajada Ropero

Hombre sentado en la cama con ansiedad.

Hombre sentado en la cama con ansiedad. / 123RF

Nunca pensé que mi etapa universitaria acabaría de esta manera. Un último semestre lleno de sufrimiento, condiciones atípicas y muchísima incertidumbre. Tuve la poca suerte de caer en una depresión aguda a finales de enero. Entonces, el covid-19 solo era una cosa de China y nuestra sanidad pública seguía siendo la mejor del mundo.

Entretodos

No conseguí que un psiquiatra me hiciera seguimiento. Quizá mala pata, pero no lo creo. Decían que no había fechas para salud mental hasta el mes de mayo. Tuve que ir a Urgencias dos veces para conseguir hablar 30 minutos con psiquiatras que parecían esperar a que mejorase con unas pastillas, sin darme más posibilidades el ingreso o esperar. Si esperaba, me mataba. Estaba muy desesperada. Decidí ingresar con la esperanza de que me realizarían un diagnóstico preciso y un seguimiento. Nada de eso sucedió. Tuve que irme en casa porque aún tenía más ganas de acabar con todo, con esa habitación blanca, aislada.

Por más que hablaba con los médicos de cabecera, no podían agilizar ningún trámite. Mi hora para una primera visita del psiquiatra es el próximo 17 de Mayo. Si no fuera porque opté por uno privado --a costa del  dinero, y no poco, de mis padres--, yo no seguiría ya en este  mundo.

Cuando conseguí salir a la calle sin asustarme, me estalló en las narices el estado de alarma y el confinamiento general. Como jarrón de agua fría.  Destrozando todo lo que había luchado por volver a la normalidad. Aquella normalidad se había transformado, ya no era la que conocía. Y  yo, de vuelta al sofá.

Día a día lucho por recuperarme de la depresión y encarar todos los miedos e inseguridades que me produce esta situación hasta ahora desconocida. Unos miedos compartidos con todo el mundo, pero en mi  situación de enfermedad, se hacen gigantes. Ahora se plantean quién debe salir a la calle primero para minimizar  daños psicológicos, y en ningún caso he escuchado la idea de dejar salir primero a las personas con transtornos mentales de ansiedad y depresión.

Participaciones de loslectores

Másdebates