03 ago 2020

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Para dialogar, el independentismo debe recuperar la cordura

María Jesús Escudé Cofiner

Manifestantes, en una movilización convocada por Tsunami Democràtic en La Jonquera, el 12 de noviembre.

Manifestantes, en una movilización convocada por Tsunami Democràtic en La Jonquera, el 12 de noviembre. / Europa Press

Los desórdenes públicos del aeropuerto de El Prat, el vandalismo nocturno de las calles de Barcelona, los comportamientos de determinados estudiantes universitarios, los cortes de calles, carreteras e intentos en vías ferroviarias han tenido una respuesta, cuanto menos, insensata, imprudente y desconcertante de algunos líderes catalanes.

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Pongo como ejemplo, dos personas muy representativas aquí, aunque se podrían mencionar bastantes. El 'president' Torra, que reaccionó poniendo inmediatamente en tela de juicio la actuación de los Mossos d'Esquadra y, posteriormente, el 'president' de la Cambra de Comerç, que minimiza el impacto de esos hechos en la marcha de la economía catalana. Por otra parte, personas de mi entorno entienden perfectamente esos actos incivilizados porque hay gente muy cabreada, de manera que el grado de cabreo de algunos justifica el uso de la violencia. Y yo sin comprenderlo.

A lo largo y ancho del 'procés' he oído muchas frases peregrinas, entre ellas una me dejó estupefacta. Era sobre la excelencia del régimen de Qatar en comparación con el español, como si allí se respetaran más los derechos humanos.

Y cada vez peor. De lo insólito hemos pasado a lo inaudito, a lo estrafalario y ahora a lo demencial. El análisis crítico brilla por su ausencia y la filosofía que se aplica a 'los otros', que siempre son horribles, es muy distinta a la de 'los nuestros', que siempre tienen disculpa. Yo no digo que esto ocurra solo aquí, pero ya estoy harta de que sistemáticamente se eche la culpa a los mismos.

Y en medio de los disturbios leemos las pancartas "Spain, sit and talk". ¿De qué van a hablar en las condiciones actuales? Para iniciar un diálogo fructífero es urgente e imprescindible recuperar primero la cordura.

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