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"Recuerdo, de pequeño, ir a coger el metro en la Torrassa i esperar para ver pasar los trenes en el pont d'en Jordà"

El histórico Pont den Jordà o Pont de la Torrassa de LHospitalet de Llobregat. Estado del puente y la degradación de sus alrededores

El histórico Pont den Jordà o Pont de la Torrassa de LHospitalet de Llobregat. Estado del puente y la degradación de sus alrededores / RICARD CUGAT

El recuerdo más bonito que tengo, de los mejores de mi infancia, es de cuando era pequeño, con unos 3 o 4 añitos. Salía del colegio por la zona de Can Vidalet y mi madre, muchas veces, me llevaba al Corte Inglés de la plaza de Catalunya. Me encantaba ir por el periplo de transporte público que teníamos que coger.

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Primero, un autobús que iba desde Pubilla Cases hasta la Torrassa, cuya parada estaba justo al lado del puente Jordà. Me encantaba ir en ese autobús recorriendo las calles tortuosas de medio Hospitalet. Una vez en la Torrassa, mi madre me soltaba de la mano porque sabía que me encantaba ponerme en medio del puente Jordà y esperar ver passar algún tren por debajo.

Recuerdo que le decía a mi madre: "Mira, parecen como los de juguete de Ibertren. Luego, al otro extremo del puente entrábamos para sacar el billete en la parada de Santa Eulàlia de la línea 1, antes, esta línea terminaba allí. También me gustaba ver a las vendedoras de los billetes, dentro de unas casetas, mi madre sacaba unas pesetas, se las daba a la vendedora, que le daba a un botón y por unas ranura con forma circular expulsaba un montón de aire y salía el billete. Me quedaba fascinado, me encantaba ver como salían los billetes disparados hasta el final del tubo circular, con un tope para que el billete no saliera volando.

Después bajábamos por unas escaleras que daban vueltas dentro de una especie de construcción circular con parte de las paredes exteriores transparentes, y abajo del todo ya había un andén súper ancho y el convoy de la L1 allí estaba esperando.

Me gustaba mucho también ver a un operario del metro dentro de un vagón donde metía una llave para abrir unas tapas que cubrían unos botones donde ponía creo recordar: claxon, abrir y cerrar, se refería a las puertas, y dar el aviso al maquinista para arrancar. No recuerdo si había más botones.

Para mí era mágico montarme en esos vagones verdes, anchos, con los asientos rojos y ver las chispas eléctricas que echaban.

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