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Recortadores: la alternativa a la tauromaquia

Un recortador salta un toro durante las fiestas de San Fermín en Pamplona

Un recortador salta un toro durante las fiestas de San Fermín en Pamplona / REUTERS / VINCENT WEST

Toni Yus

Entre tantas malas noticias veraniegas, es de celebrar el altruismo de mucha gente por la verdadera solidaridad con los animales, y la posible no celebración este año del Toro de la Vega. Nuevos movimientos políticos y sociales, la consciencia animalista como hecho transversal, la desunión del sector (por la crisis, perdiendo un 46% en los últimos 4 años por la subida del IVA cultural al 21% y exceso de reses bravas en las dehesas) y su creciente impopularidad, amenazan el futuro de las corridas (aparte el caso catalán, vinculado al conflicto identitario más por español que por sensibilidad, visto con los correbous o el lanzamiento de patos, de interés 'cultural' catalán). Y es que el nombre ‘matador’ ya es incómodo en una sociedad alejada de la tauromaquia.

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No obstante, una buena alternativa taurina puede ser la actividad de los llamados recortadores, toreros que sólo con su cuerpo (o artilugios simples como capas o palos a modo de pértigas) realizan hábiles piruetas ante las embestidas de toros o vaquillas (llamando al toro de frente, saliendo al encuentro y cortarle el viaje de cara y saliendo de espaldas); saltos por encima (el del ángel, a pies juntos, el tirabuzón o el mortal), o quiebros laterales (esperar la llegada del toro y engañarle con un movimiento de cintura, quieto esperando su embestida o a la carrera saliendo a su encuentro), siendo el mejor corte el que al paso del toro el torero permanece más tiempo parado tras haber realizado el quiebro. Un tipo de toreo de tradición centenaria en España (las primeras tauromaquias en festejos populares en calles o plazas de toros), existiendo también concursos para nombrar a los mejores recortadores (en valor, forma física y deportividad).

Una práctica habitual en toda la ribera del Ebro (Navarra y Aragón), País VascoMadrid Valencia (de donde son gran parte de los recortadores más destacados) y que no es criticada por las entidades animalistas ni gente sensible, en no dañarse a los animales y, además, suponiendo un enfrentamiento entre humano y animal en iguales condiciones, con varias modalidades al respecto: el concurso de Recorte Libre (frente a varios toros por turnos, con todo tipo de recortes, saltos y quiebros sobre el animal, para engañarle en último instante arriesgando al máximo para lograr el trofeo); el concurso de Cortes (igual pero sólo con recortes, y muy arraigado en Castilla-León y norte de España); o el concurso de recortadores con anillas (normalmente por parejas frente al toro o vaquilla por sorteo para colocarle anillas en las astas o pitones, siendo vencedora la pareja que más anillas coloca en el período de tiempo asignado, normalmente 3 minutos).

No puede justificarse el maltrato animal por diversión, además que hay otras opciones como el toreo sin sangre (como en Portugal).

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