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"León XIV vino a recordarnos que nuestra dignidad no se conquista, se recibe"

El papa León XIV se dirige a los fieles durante su visita a Canarias

El papa León XIV se dirige a los fieles durante su visita a Canarias / LP / DLP

En tiempos de ruido, prisas y desorientación, sorprende que muchas personas hablen de lo mismo tras encontrarse con el Papa León XIV en su reciente viaje a España: su mirada. No una mirada protocolaria, sino una que hace sentir a cada persona conocida, acogida y querida. Un escritor lo expresó con palabras conmovedoras: «Nunca hasta ahora me habían mirado así. Nunca me habían querido así, como solo Dios quiere, tan incondicionalmente». Y añadía: «Nunca en mi vida había estado con alguien tan presente ante mí en medio de tanto ruido».

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Otro resumió el corazón del mensaje del Papa: «La libertad no consiste en no pertenecer a nada, sino en elegir bien a qué merece la pena entregarse. Dios nos quiere tal como somos. Somos su creación, sus hijos más queridos, y Él sueña con nuestra mejor versión». Quizá ahí resida la fuerza de lo que nos ha querido transmitir. Con sus gestos, sus palabras y su mirada, el Papa parece habernos dicho una verdad olvidada: nuestra condición más real y profunda es la de hijos queridos.

En una sociedad que con frecuencia mide a las personas por su éxito, su imagen o su utilidad, León XIV nos recuerda que nuestra dignidad no se conquista; se recibe. Y que, antes que cualquier otra cosa, somos amados.

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